Las intensas lluvias han provocado deslizamientos, derrumbes y procesos erosivos en varios sectores de Quito. Hay cuatro puntos sensibles. Conozca porqué afecta a la ciudad.
Las intensas lluvias registradas en Quito durante la actual temporada invernal han puesto a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades y evidenciado la vulnerabilidad de varios sectores de la ciudad frente a inundaciones, deslizamientos y procesos erosivos.
Datos del Centro de Operaciones de Emergencia Metropolitano (COE-M) muestran que el 22 de enero de 2026 fue el segundo día con mayor acumulación de lluvias en el Distrito Metropolitano de Quito en los últimos 25 años.
Ese día se registró un récord histórico en la estación Cruz Loma, ubicada en el Teleférico, con 85,5 milímetros de precipitación acumulada en una sola jornada; el valor más alto desde que la estación inició operaciones en 2003.
Los datos acumulados de la temporada invernal reflejan la magnitud del impacto. Entre el 1 de enero y el 28 de febrero de 2026 se registraron 270 eventos asociados a las lluvias:
Tipo de emergencias
Caída de árbol: 88 (33%)
Inundación: 88 (33%)
Movimiento en masa: 82 (30%)
Colapso estructural (lluvias): 6 (2%)
Desbordamiento río: 5 (2%)
Vientos fuertes: 1 (0%)
Administración Zonal
Eugenio Espejo: 52 (19%)
Manuela Sáenz: 44 (16%)
Eloy Alfaro: 38 (14%)
Los Chillos: 35 (13%)
La Delicia: 28 (10%)
Tumbaco: 19 (7%)
La Mariscal: 16 (6%)
Quitumbe: 14 (5%)
Calderón: 13 (5%)
Chocó Andino: 11 (4%)
Las proyecciones tampoco son alentadoras. El Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño anticipa que entre febrero y abril de 2026 las lluvias estarán por encima de lo normal en la Sierra y la Amazonía, lo que mantiene en alerta a las autoridades locales.
Frente a este escenario, el Municipio planificó para la temporada lluviosa 2025-2026 un presupuesto de $48,2 millones para acciones de prevención y mitigación. Solo en 2025 se ejecutaron cerca de $28,5 millones en obras como mantenimiento de alcantarillado, limpieza de colectores, estabilización de taludes y desalojo de escombros.
Esta preparación sirve para enfrentar la emergencia por las lluvias. No obstante, hay cuatro zonas concentran actualmente la atención municipal: la antigua vía a Nayón, las parroquias del Chocó Andino, la quebrada El Tejado en las laderas del Pichincha y la cuenca del río Monjas, en el norte de Quito.
1. Nayón: vía cerrada por deslizamiento y trabajos de estabilización

Uno de los eventos más recientes ocurrió en la antigua vía a Nayón, donde un deslizamiento de tierra mantiene cerrada la carretera desde el 27 de febrero. El movimiento de masa se produjo cerca de la medianoche, cuando las lluvias provocaron filtraciones de agua que debilitaron la protección del talud, instalado en 2019.
La estructura colapsó y generó el desprendimiento de aproximadamente 600 metros cúbicos de material, que cubrieron completamente la calzada e impidieron la circulación vehicular.
Desde el 1 de marzo, la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop) ejecuta trabajos de mitigación en el sector. Las labores incluyen retiro de material inestable, perfilado del talud, limpieza de escombros y vegetación, así como la instalación de medidas provisionales de protección.
Entre las acciones técnicas se encuentra la colocación de geomantas para controlar la erosión y láminas plásticas en la parte superior del talud para evitar la infiltración de agua, uno de los principales factores que provocan la saturación del suelo y nuevos deslizamientos.
Las autoridades mantienen un monitoreo permanente en coordinación con el COE Metropolitano. La reapertura de la vía dependerá de una nueva inspección técnica que determine si existen condiciones seguras para el tránsito.
La intervención en Nayón está prevista en tres etapas. Entre marzo y mayo de 2026 se realizarán los estudios definitivos. Luego vendrá una fase de construcción emergente entre mayo y octubre de este año. Paralelamente se ejecutará un proceso de contratación pública para completar cerca de 980 metros adicionales de obras, lo que extenderá los trabajos hasta mayo de 2027.
2. Chocó Andino: derrumbes y ríos desbordados en las vías rurales

En el noroccidente del Distrito, las lluvias también han generado emergencias en las vías que conectan a las parroquias Calacalí, Nono, Nanegal, Nanegalito, Gualea y Pacto, que forman parte del Chocó Andino.
En estos sectores se han registrado derrumbes, acumulación de material en las carreteras y desbordamientos de ríos, lo que ha afectado la movilidad entre las comunidades rurales.
La Prefectura de Pichincha ha intervenido principalmente en la limpieza de las vías y el retiro de escombros para restablecer el tránsito.
La zona mantiene antecedentes de riesgo por movimientos en masa. En marzo de 2025, el Municipio de Quito declaró alerta naranja en los sectores El Paraíso y Pactoloma, en la parroquia de Pacto, debido al incremento de deslizamientos provocados por las precipitaciones.
La medida se adoptó con el objetivo de precautelar la seguridad de los habitantes ante la posibilidad de nuevos eventos, en un territorio caracterizado por pendientes pronunciadas, suelos inestables y alta pluviosidad.
3. Quebrada El Tejado: una obra clave para evitar nuevos aluviones

En las laderas del volcán Pichincha, la quebrada El Tejado se ha convertido en uno de los puntos estratégicos para la gestión de riesgos en Quito. El sector adquirió especial relevancia después de los aluviones registrados el 31 de enero de 2022 y el 2 de abril de 2024, que provocaron graves daños en barrios como La Gasca.
Para reducir el riesgo de nuevos flujos de lodo y rocas, el Municipio ejecuta el proyecto de ampliación de la captación de la quebrada El Tejado, una obra que busca aumentar la capacidad de retención de material de 3.200 a cerca de 18.000 metros cúbicos.
El proyecto comenzó el 3 de febrero de 2026 y se prevé que finalice en febrero de 2027. La inversión alcanza los $2,6 millones y beneficiará a más de 52.800 habitantes de sectores como Pambachupa, La Comuna, La Gasca y la Comuna Santa Clara de San Millán.
La obra contempla la excavación de cerca de 90.000 metros cúbicos de material, la construcción de nuevas estructuras de desborde, túneles colectores y un sistema de descarga tipo vórtice. Durante los trabajos se mantendrá operativa la captación existente.
Además, el plan integral incluye la instalación de mallas dinámicas y diques de retención con capacidad conjunta de 5.000 metros cúbicos, así como la reubicación de una estación de bombeo y la construcción de una presa permeable en la parte alta de la quebrada.
Como complemento, se ejecutan trabajos de mantenimiento en otras quebradas de las laderas del Pichincha, como San Lorenzo, Yacupugro, Runachanga y Mirador.
El sector también cuenta con un sistema de alerta temprana que incluye cámaras de monitoreo, sensores de nivel, regletas para medir precipitaciones, seis alarmas comunitarias y redes de comunicación vecinal para difundir alertas.
A esto se suman talleres de preparación comunitaria, simulacros de evacuación y señalética de rutas de escape y puntos de encuentro.
4. Río Monjas: erosión, viviendas en riesgo y un plan de $42 millones

La situación más compleja se vive en la cuenca del río Monjas, en el norte de Quito, donde procesos de erosión y colapso de taludes amenazan a decenas de viviendas.
El río, de 24 kilómetros de longitud, atraviesa al menos 15 barrios donde el avance de la erosión ha generado grietas, desprendimientos de tierra y pérdida progresiva de terreno.
Uno de los casos más críticos es El Común Bajo, en la parroquia de Pomasqui, donde siete predios fueron catalogados con niveles de riesgo alto y muy alto, afectando directamente a 14 familias. Dos de estas propiedades ya entraron en procesos de expropiación.
La problemática llegó incluso a la Corte Constitucional, que en 2022 determinó que el Municipio vulneró los derechos de los habitantes de la zona y los derechos de la naturaleza. En esa sentencia, el tribunal reconoció al río Monjas como sujeto de derechos y ordenó la implementación de un plan de recuperación y mitigación.
Desde entonces se han ejecutado acciones emergentes, como la construcción de muros de escollera y la reconfiguración del cauce en algunos puntos críticos.
Entre 2022 y 2025 el Municipio asegura haber invertido $6,8 millones en intervenciones de emergencia. Para 2026 se planificaron nuevos proyectos por $13,4 millones.
Además, el alcalde Pabel Muñoz anunció la preparación de un plan integral de $42 millones para intervenir en la cuenca del río Monjas y controlar la erosión que afecta a los barrios del norte de la ciudad, la mañana del jueves 5 de marzo.
Las primeras obras se enfocarán en estabilizar el cauce mediante enrocados, espigones y otras estructuras hidráulicas. Solo después de estabilizar el comportamiento del río será posible intervenir los taludes y las zonas habitadas.
Mientras tanto, continúan los procesos de expropiación, los estudios técnicos y las medidas de emergencia para reducir el riesgo en los sectores más vulnerables.







