En Ecuador, apenas el 2,5% de los trabajadores informales accede al IESS. La falta de ingresos estables, trámites complejos, la débil cultura de la seguridad social, la excesiva rigidez laboral, explican esta realidad. Una reforma laboral y de la seguridad social es clave para revertir esta realidad.
En Ecuador, la informalidad laboral es la norma y no la excepción. Según una investigación de la Universidad Central del Ecuador, más del 50% de la población ocupada trabaja en condiciones informales y, de ellos, únicamente el 2,5% está afiliado al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).
“Este dato no solo revela la magnitud del problema, sino también la urgencia de que cualquier reforma laboral vaya de la mano de una reforma profunda al sistema de seguridad social”, puntualizó Andrés Rodríguez, economista.
Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), con corte a junio de 2025, 5,34 millones de ecuatorianos están en la informalidad, mientras que un poco más de 390.000 personas están desempleadas.
Radiografía del informal ecuatoriano
La investigación de la Universidad Central muestra que el trabajador informal en Ecuador es, en su mayoría, por cuenta propia: cerca del 56% de los informales se desempeña en actividades como el comercio ambulante, pequeños talleres o servicios personales. Un segmento importante lo conforman los jornaleros y peones agrícolas, que representan la cara rural de la informalidad, trabajando por temporadas, sin contrato ni prestaciones.
El perfil educativo es otro rasgo determinante: más de la mitad de los informales solo alcanzó la educación primaria, lo que limita sus opciones en el mercado formal. En términos de ingresos, el panorama es crítico: el 89,3% de los informales gana por debajo del salario básico unificado. “Esto explica por qué, en lugar de prever un futuro con seguridad social, la prioridad de muchos es simplemente sobrevivir”, apuntó Carla Arévalo, economista.
La jornada laboral también refleja precariedad: el 62% de los trabajadores informales labora menos de 40 horas semanales, no por elección, sino por falta de oportunidades o inestabilidad en la demanda de sus servicios.
En cuanto al género y la edad, los hombres han aumentado su presencia en la informalidad tras la pandemia, pero las mujeres continúan siendo las más golpeadas en términos de desigualdad salarial y acceso a prestaciones. Además, jóvenes y adultos de hasta 40 años constituyen más del 60% de los informales, lo que evidencia que la falta de oportunidades golpea con fuerza a quienes recién intentan insertarse en el mercado laboral.
¿Por qué tan pocos informales se afilian al IESS?
El estudio identifica varias razones que explican por qué solo el 2,5% de los trabajadores informales accede a la seguridad social:
Ingresos inestables: La mayoría de los trabajadores informales vive del “día a día”. Según el informe, más del 80% de ellos percibe ingresos iguales o inferiores al salario básico unificado. Esto significa que un vendedor de legumbres en una feria barrial o un albañil por cuenta propia depende de lo que logre vender o trabajar en la jornada. Con esa inestabilidad, comprometerse a un pago fijo mensual al IESS resulta inviable.
La gran mayoría de negocios en Ecuador son pequeños y con limitada capacidad de inversión. Esto impide que puedan costear salarios con aportes completos al IESS. Además, los sectores que más emplean —como la agricultura, el comercio minorista y la manufactura a pequeña escala— son precisamente los de menor productividad y valor agregado.
Falta de cultura de previsión: El estudio revela que los trabajadores informales priorizan la satisfacción inmediata de necesidades básicas sobre la planificación a largo plazo. La jubilación, el acceso a salud futura o las pensiones no aparecen en sus prioridades porque el reto principal es cubrir alimentación, arriendo y educación de sus hijos. En otras palabras: el presente se impone sobre el futuro.
Trámites engorrosos: La afiliación voluntaria al IESS requiere cumplir con una serie de pasos burocráticos que desincentivan a la mayoría. El informe recoge testimonios de comerciantes que aseguran que, aunque intentaron afiliarse, desistieron por la cantidad de requisitos y la falta de acompañamiento. En la práctica, este camino es percibido como un “laberinto” administrativo.
Escasos incentivos para formalizarse: El sistema carece de mecanismos efectivos para promover la afiliación de quienes trabajan en condiciones informales, sobre todo para los micro y pequeños empleadores.
Desconfianza en el sistema: La percepción sobre la crisis financiera del IESS es determinante. Los trabajadores dudan en aportar a una institución sobre la que pesan denuncias de corrupción, falta de liquidez y riesgo de colapso en los fondos de pensiones y salud. “¿Para qué aportar si igual no nos garantizan atención ni jubilación?”, aseguró Andrea Báez, comerciante informal en Quito.
Reformas urgentes para reducir la informalidad y fortalecer al IESS
1 Menos contratos, más claridad: Hoy existen más de 40 modalidades de contratación en Ecuador, lo que genera confusión y costos adicionales para las empresas. El estudio recomienda simplificar el sistema laboral, eliminar el recargo del 35% en contratos ocasionales y permitir contratos estacionales a plazo fijo regulados en sectores agrícolas, turísticos y de construcción. La contratación por horas, cumpliendo con todos los beneficios de ley también puede contribuir a generar más formalización y afiliación al IESS.
2 Despidos menos costosos y más justos: Actualmente, terminar una relación laboral puede costar hasta 32 semanas de salario, incluso si el trabajador renuncia. Este esquema desincentiva la contratación formal, especialmente en pequeñas y medianas empresas. Una reforma debería equilibrar la protección de los trabajadores con reglas que no asfixien a los empleadores. LA HORA publicó una nota en la que se analiza que contratar a un trabajador en Ecuador cuesta hasta 45% más que su sueldo.
3. Un IESS para todos, no para unos pocos: El sistema de seguridad social cubre apenas al 2,5% de los informales. Sin cambios, seguirá siendo insostenible. El informe plantea afiliación flexible por horas o jornadas, aportes diferenciados para trabajadores por cuenta propia, apoyo estatal a microempresas que formalicen a sus empleados. “Sin incluir a los informales, el IESS está condenado a un déficit creciente y a dejar desprotegida a la mayoría de los ecuatorianos”, recordó Rodríguez.
La investigación de la Universidad Central determinó que las leyes y los alivios financieros que se aprueban en el país se enfocan en las grandes empresas y los ya formalizados, dejando de lado a la mayoría de la economía informal del país.







