¿Es sostenible el petróleo sobre $100? Los escenarios tras el salto del WTI

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El WTI, crudo de referencia para Ecuador, inició este 9 de marzo de 2026 fluctuando entre $100 y $104 por barril. El precio responde a la crisis en Medio Oriente y podría ir desde una caída hacia $70 hasta un salto a $150 si el conflicto se intensifica. Entérese por qué un precio de $100 o más no es sostenible ni viable más allá del corto plazo. 

Al inicio de la jornada de este 9 de marzo de 2026, el WTI, el crudo de referencia para Ecuador, se ubicó entre los $100 y $104 por barril, un nivel que no se veía desde 2022 y que refleja la creciente tensión geopolítica en Medio Oriente.

El repunte ha sido vertiginoso. En los últimos días, el mercado petrolero pasó de precios moderados a una escalada impulsada por el temor a interrupciones en el suministro global, especialmente en el Golfo Pérsico, una de las regiones más sensibles para el comercio energético mundial.

Sin embargo, detrás del salto del petróleo surge la pregunta clave para economistas, gobiernos y mercados: ¿es sostenible un precio por encima de los $100 por barril?

Los analistas coinciden en que la respuesta dependerá en gran parte de la evolución del conflicto en la región. A partir de ello, el mercado hoy contempla tres escenarios principales para el precio del crudo.

“ Un precio del petróleo de $100 o más por barril solo puede sostenerse a corto plazo, de la mano de conflicto en Medio Oriente. Para Ecuador este escenario permite ganar un poco más por las exportaciones, pero complica las importaciones de combustibles y pone un escenario político cuesta arriba en lo interno porque el precio de las gasolinas y el diésel tendrán que subir y volver al subsidio parcial”, acotó Ernesto Bravo, economista y experto en mercados petroleros.

En el corto plazo, es decir desde este 12 de marzo, entrarán en vigencia los nuevos precios de las gasolinas y del diésel. La extra, ecopaís y el diésel, que están bajo un sistema de bandas, solo podrán aumentar un 5% máximo en su precio; pero la súper, que está completamente liberalizada, podrá incrementarse más.

El primer escenario, que es el más probable, plantea que las tensiones militares disminuyan y que las rutas petroleras vuelvan a operar con normalidad.

Si eso ocurre, el mercado eliminaría la llamada prima geopolítica, es decir, el recargo que hoy pagan los compradores por el riesgo de interrupciones en el suministro.

En ese contexto, varios analistas consideran que el petróleo podría regresar a niveles más cercanos a sus fundamentos de oferta y demanda, ubicándose en un rango de $70 a $80 por barril.

2. Tensión persistente: petróleo cerca de $100

El segundo escenario plantea que el conflicto continúe, pero sin interrupciones graves en la producción o en las exportaciones.

En ese caso, el mercado podría mantenerse en niveles elevados debido a la incertidumbre. El petróleo podría oscilar entre $90 y $110 por barril, con episodios de volatilidad cada vez que surjan nuevas amenazas en la región.

Este escenario es considerado por varios analistas como el más probable en el corto plazo.

3. Crisis energética: salto a $120-$150

El escenario más extremo contempla interrupciones reales en el suministro global de petróleo.

Esto podría ocurrir si:

  • Se bloquea el estrecho de Ormuz
  • Se atacan grandes instalaciones petroleras en el Golfo
  • O se paraliza la producción de algún país clave de la región

Ante un shock de oferta de esa magnitud, algunos análisis advierten que el petróleo podría dispararse hacia $120 o incluso $150 por barril.

Un salto de ese tamaño tendría efectos inmediatos sobre la inflación mundial, los costos de energía y el crecimiento económico.

El mercado petrolero con precios de $100 o más por barril es insostenible y poco probable fuera del corto plazo

A pesar del salto, muchos analistas consideran que el precio actual no refleja el equilibrio estructural del mercado petrolero, sino una reacción al riesgo geopolítico.

Diversos pronósticos señalan que, si no se producen interrupciones graves en el suministro, el petróleo debería cotizar bastante más abajo.

Un consenso de analistas citado en mercados energéticos prevé que el WTI podría promediar cerca de $60 por barril en 2026.

Incluso algunos bancos de inversión advierten que el mercado podría enfrentar exceso de oferta, impulsado por el aumento de producción en países como Estados Unidos, Brasil o Guyana.

El propio funcionamiento del mercado también tiende a frenar los precios excesivamente altos. Cuando el petróleo sube con fuerza, suelen activarse varios mecanismos:

  • Liberación de reservas estratégicas por parte de grandes economías,
  • Aumento de producción en países que pueden reaccionar rápido,
  • Una eventual desaceleración económica que reduce la demanda de energía.

Históricamente, cuando el crudo supera el rango de $100 a $120 por barril, los efectos sobre la inflación y el crecimiento global terminan presionando a la baja los precios.

El fuerte repunte del petróleo tiene un detonante claro: la escalada militar que involucra a Irán y a aliados occidentales.

El mercado reaccionó con rapidez porque el conflicto afecta a una de las zonas más sensibles para el comercio energético mundial.

En particular, el estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del petróleo que se consume en el planeta, se ha convertido en un punto crítico para el mercado.

Cualquier amenaza sobre esa ruta dispara inmediatamente los precios.

Además, ataques y tensiones en la región han elevado la percepción de riesgo sobre infraestructuras energéticas, generando lo que los analistas denominan una “prima geopolítica” en el precio del crudo.

Desde el inicio de la escalada militar, el petróleo ha acumulado subidas cercanas al 40%, una de las alzas más rápidas desde la crisis energética que siguió a la invasión rusa de Ucrania en 2022.

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