En el primer trimestre de 2025, la inversión pública en Ecuador alcanzó $167 millones, el mejor inicio en cuatro años. Sin embargo, el monto solo representa el 8,6% del presupuesto anual, muy por debajo del ritmo necesario.
Durante los primeros 90 días de 2025, la ejecución de la inversión pública por parte del Gobierno de Daniel Noboa alcanzó $167 millones, marcando el nivel más alto para un primer trimestre en los últimos cuatro años y triplicando lo invertido en obra pública durante el mismo período del año anterior. Sin embargo, este avance sigue siendo insuficiente frente a las necesidades del país.
El Plan Anual de Inversión (PAI) para 2025 contempla un presupuesto total de $1.951 millones. Si la ejecución fuera lineal, al finalizar el primer trimestre debería haberse alcanzado aproximadamente el 25% del total, es decir, cerca de $500 millones. No obstante, solo se ejecutó el 8,6% del presupuesto anual.
Entre las instituciones con mayores presupuestos de inversión destacan:
- Ministerio de Transporte ($273 millones)
- Energía y Minas ($269 millones)
- Defensa ($194 millones)
- Salud ($194 millones)
- Educación ($193 millones)
- Universidades ($138 millones)
De este grupo, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) lideró la ejecución con un 12% de gasto devengado, seguido por Salud con un 10% y Educación con un 9%.
Devengar implica registrar la obligación de pago por trabajo hecho, mientras que el pago efectivo se puede diferir, generando atrasos. En este sentido, Educación no registró retrasos en el pago de sus inversiones y Salud presentó muy pocos.
Solo cuatro instituciones han ejecutado más del 25% de su presupuesto
Por otro lado, algunas entidades lograron ejecutar más del 25% de su presupuesto, alineándose con el avance temporal del año.
El Ministerio de Gobierno alcanzó una ejecución del 100% y la Contraloría del 97%; sin embargo, sus presupuestos combinados no superan los $150.000, lo que representa un impacto limitado en el panorama general.
La Secretaría Técnica de Circunscripción Amazónica, con un presupuesto de $70 millones, ejecutó el 39%, mientras que el Ministerio del Deporte, con $17 millones asignados, alcanzó una ejecución del 35%. Estos resultados son positivos, pero aún queda mucho por avanzar en otras áreas.
Déficit y pago de deudas no ayuda a invertir más en obras
A pesar de estos avances, el país enfrenta un déficit fiscal de $911 millones al cierre del primer trimestre de 2025, según el Observatorio de la Política Fiscal. Esto indica que los ingresos no fueron suficientes para cubrir todos los gastos; a pesar de que los impuestos, como consecuencia de la subida del IVA al 15%, generaron $572 millones adicionales en comparación al primer trimestre de 2024.
Se recibieron $3.233 millones de los más de $10.000 millones de necesidades de financiamiento previstos para 2025. Sin embargo, gran parte de estos recursos se destinaron al pago de amortizaciones (vencimientos de deuda pública) por $2.700 millones, destacando más de $1.100 millones adeudados al IESS de ejercicios anteriores, junto con otros acreedores.
Es decir, casi el 84% del financiamiento conseguido se fue a cubrir otras deudas.
El exministro de Economía, Fausto Ortiz, señala que, aunque se ha alcanzado un récord en inversión pública para un primer trimestre en los últimos cuatro años, aún es necesario aumentar la ejecución para satisfacer las múltiples necesidades del país. La falta de recursos y financiamiento continúa siendo un desafío para lograr una inversión pública más significativa.
¿Podrá Daniel Noboa enfrentar los desafíos económicos y aumentar la obra pública?
La reelección de Daniel Noboa le da al Gobierno un nuevo impulso político, pero el panorama económico es desafiante. El gasto público creció un 18% interanual en el primer trimestre de 2025, en parte por la emisión de bonos sociales por más de $560 millones. Esta presión fiscal, sumada a un déficit mensual promedio de $303 millones, obliga a buscar fórmulas para racionalizar el gasto sin debilitar la inversión ni afectar a los sectores más vulnerables.
La situación se complica con la caída del precio del petróleo, que amenaza con reducir aún más los ingresos del Estado. Aunque el petróleo solo representa el 4,1% del total presupuestario, sigue siendo un pilar para mantener el equilibrio fiscal. La pérdida de ingresos por este rubro se estima en alrededor del 0,4% del PIB si el precio del crudo se estabiliza en $60 por barril. A esto se suma el cierre del ITT y las trabas para concesionar el campo Sacha, que limitan cualquier posibilidad de aumentar la producción.
Además, las condiciones del acuerdo con el FMI serán más estrictas en adelante. El país necesita cumplir metas fiscales más ambiciosas, lo que implica reformas tributarias, ajustes en subsidios y reducción del déficit. Esto requiere una sólida capacidad de negociación y una narrativa convincente ante la ciudadanía para evitar resistencias.
No obstante, Noboa parte con una ventaja clave: una victoria electoral contundente, una Asamblea sin mayorías dominantes y menor riesgo de inestabilidad política. Esto le da margen para avanzar en reformas y ampliar la inversión pública. Según JP Morgan, el capital político existe, pero el mercado y los organismos multilaterales esperan resultados, no solo promesas.
En resumen, Noboa tiene una oportunidad histórica, pero el éxito dependerá de su capacidad para equilibrar el gasto, cumplir con el FMI, sortear el impacto del petróleo y traducir su legitimidad política en consensos legislativos que permitan reactivar la economía sin frenar la inversión pública.







