Con un WTI, crudo de referencia del Ecuador, entre $60 y $61 por barril, el riesgo país sigue alza y enciende las alertas de las finanzas públicas ecuatorianas. El crudo nacional, que se comercializa con un castigo promedio de $8, alcanza un precio de $53, es decir, $11 menos por barril de lo que está presupuestado. Todo esto en medio de la guerra arancelaria de Donald Trump y la incertidumbre política y económica.
En lo que va de abril de 2025, el precio del crudo WTI —referencia para Ecuador— ha caído más del 15%, ubicándose entre $60 y $61 por barril. Sin embargo, el crudo ecuatoriano se comercializa actualmente con un castigo promedio de $8, lo que significa que el país está recibiendo apenas $53 por barril.
Esto representa un duro golpe para la finanzas públicas, ya que el Presupuesto General del Estado (PGE) 2025 se calculó con una proyección de $63,7 por barril. En otras palabras, Ecuador está recibiendo casi $11 menos por barril de lo previsto.
Con una producción diaria de aproximadamente 473.000 barriles, esto se traduce en una pérdida de ingresos de más de $5,2 millones diarios, que no estaban contemplados en el presupuesto.
La caída del precio del petróleo, combinada con un contexto de incertidumbre global generado por la guerra arancelaria liderada por Donald Trump —especialmente contra China— ha golpeado fuertemente la percepción de riesgo sobre países emergentes, entre ellos Ecuador.
El riesgo país, indicador que mide la confianza de los inversionistas internacionales sobre la capacidad de pago de una nación, ha subido hasta 1.908 puntos, el nivel más alto en lo que va del año. Este nivel implica mayores costos de financiamiento para el país, mayor dificultad para acceder a créditos externos y menor atractivo para la inversión.
Nelson Baldeón, empresario y experto con más de 15 años en el sector petrolero ecuatoriano, advierte que la situación es aún más compleja por la caída de la producción nacional.
“Ecuador, poseedor de una de las mayores reservas petroleras del mundo, enfrenta una preocupante tendencia: su producción podría registrar una caída acumulada del 27% hacia el cierre de 2025, si no se adoptan medidas urgentes para reactivar la inversión y frenar la declinación natural de sus campos”, señaló Baldeón.
Presión adicional para el nuevo gobierno
La combinación de menos ingresos por petróleo, menor producción y un alto riesgo país generará una presión enorme sobre las cuentas fiscales y sobre quien asuma la presidencia tras la segunda vuelta electoral del domingo 13 de abril.
Con un déficit fiscal creciente y pocas opciones de financiamiento externo barato, el próximo gobierno deberá tomar decisiones económicas difíciles para mantener la sostenibilidad del gasto público, garantizar pagos de deuda y evitar una crisis de liquidez.







