En Ecuador hay un correísmo, pero también existe un anticorreísmo que ahora tiene distintas vertientes. Sin embargo, carece aún de liderazgos claros, explican algunos analistas.
El correísmo, liderado por el expresidente Rafael Correa, tiene partidarios y opositores. En el segundo grupo se encuentra el anticorreísmo, ahora con algunas variantes, según los analistas consultados. No obstante, consideran que actualmente hay escasas posibilidades de que todos los anticorreísmos se unifiquen porque no tienen los mismos principios ni intereses.
El correísmo, en cambio, está unificado. Rafael Correa reside en Bélgica y en Ecuador es Gabriela Rivadeneira quien dirige esa tendencia como presidenta de la Revolución Ciudadana (RC).
¿El anticorreísmo se ha incrementado y dividido en Ecuador?
Lolo Echeverría, periodista y analista político, observa que hay distintas clases de anticorreísmo y que este se ha fragmentado ante la creciente desconfianza hacia el presidente Daniel Noboa, que encarnó la totalidad del anticorreísmo.
Identifica tres variantes del anticorreísmo:
- El anticorreísmo encarnado por Noboa y sus aliados: “Hay un noboísmo fiel y muy disciplinado que considera emocionalmente que es el lado bueno. Aceptan todo”. Pero advierte que aquí hay otro grupo que tiene mayor reflexión: el de los académicos, analistas políticos y grupos de empresarios, pero que tienen miedo al autoritarismo de Noboa.
- El anticorreísmo decepcionado del Gobierno de Noboa: “Son los que quisieran apartarse de este autoritarismo, pero sin volver al correísmo. Le llaman la tercera vía, restitución de la democracia o sentido común”. Incluye en este grupo al sector popular del país que necesita soluciones a problemas como la inseguridad, la crisis económica o el costo del transporte público.
- El anticorreísmo opositor a Noboa: “Es la ciudadanía que rechaza abiertamente a Noboa, son opositores por la forma de gobernar, por la incapacidad y la inoperancia del Gobierno”. Señala que en este grupo están quienes no votaron en las elecciones presidenciales por el correísmo ni por Noboa. “Es un grupo de intelectuales, pero jóvenes”. Incluye aquí a ecologistas, indígenas más ideológicos, a quienes se oponen a la minería.
El anticorreísmo legítimo y la construcción de una opción electoral
El abogado y político Andrés Páez expresa que en Ecuador el “anticorreísmo legítimo es una fuerza electoral inorgánica, no estructurada formalmente”, pero también existe un correísmo light. Lo explica: “Quieren ser benignos y contemplativos con el correísmo porque su propósito es plantear una supuesta tercera vía que ha venido fracasando en varios procesos electorales. Lo intentan nuevamente, utilizando al anticorreísmo, y eso no lo vamos a permitir”.

Para Páez, no es una opción que todos quienes se denominan como anticorreístas confluyan porque hay diferencia de principios: “El que nosotros encarnamos es un anticorreísmo que lo construimos luchando en las calles contra Correa cuando él tenía todos los poderes. Un puñado de gente fuimos perseguidos. Ese anticorreísmo sigue vigente frente a los 10 años de abusos. Otros por conveniencia en su momento quisieron aparecer como anticorreístas”.
Algunas figuras que en su momento fueron parte de Alianza País (hoy RC) tuvieron su paso por el Gobierno de Noboa. Páez lo analiza: “Incorporar figuras del correísmo al Gobierno de Noboa le desgasta y le hace un flaco favor. Tarde o temprano, el Gobierno entenderá los efectos de la traición, de la maledicencia y seguramente de algún acto irregular, lo inconveniente que resulta ser contemplativo con algunas figuras del correísmo que han aparecido por ahí”.
Sin embargo, Páez subraya que Noboa tiene algunos méritos en su gestión, como el manejo de la dolarización, la consolidación de un frente externo de la economía, y no tener control de la Corte Constitucional. “No veo a Noboa con un aparato de propaganda fascista al estilo nazi como el que montó Correa”.
El abogado destaca que el anticorreísmo legítimo busca:
- Evitar que el correísmo vuelva a gobernar el país.
- Que el correísmo se perennice en el poder.
- Que el país esté bajo el manejo del “brazo político de grupos criminales”.
- Sustituir la Constitución de 2008.
- Realizar una articulación del anticorreísmo legítimo.
“El desafío para el anticorreísmo legítimo es construir una opción electoral. Hay que comenzar a articular de manera más orgánica a las fuerzas ligadas al auténtico anticorreísmo, para convertirnos en un grupo que efectivamente pueda quitarle la máscara a quienes se dicen anticorreístas, pero que son los que verdaderamente jodieron al país”, plantea. Eso será para futuros procesos electorales, no para las seccionales de 2026, añade.
¿Cómo darle identidad al anticorreísmo en Ecuador?
Jorge Peñafiel, constitucionalista y exasambleísta, señala que el anticorreísmo no es una corriente ideológica ni política ni social. “No tiene una identidad ideológica clara ni proviene de una corriente social importante porque es una fuerza que se opone a que Correa y su movimiento vuelvan al poder”, observa. Bajo esa lógica, la fortaleza o debilidad del anticorreísmo depende del correísmo, agrega.
En cambio, dice, el anticorreísmo que sí tiene una esencia y puede disputar las elecciones será el que plantee una propuesta positiva, organizacional, política, con base a principios, ideología, programa político y económico para el país.

Jorge Peñafiel, abogado y exasambleísta de Construye.
Sin embargo, Peñafiel ve que no hay posibilidad de unidad en el anticorreísmo, mientras Noboa pretenda acaparar todo el anticorreísmo. Pone dos ejemplos: “Ha impedido la participación de organizaciones y líderes que no son correístas. El ejemplo más claro es el movimiento Construye. También se notó cuando el expresidente Osvaldo Hurtado, siendo uno de los más anticorreístas, criticó la forma de gobierno de Noboa”.
Para plantear una propuesta hacia lo electoral, se requiere tener requisitos, indica Peñafiel, como:
- Una organización política habilitada, con presencia, que aglutine a liberales y demócratas.
- Recursos económicos para la organización política y campañas.
- Elecciones justas.
- Ciudadanía que quiera militar y ejercer.
- Liderazgos.
¿La tercera alternativa se está bloqueando en Ecuador?
“No somos anticorreístas, no queremos venganza ni resentimientos, pero sí tenemos memoria. (Correa) se aprovechó disfrazándose de ecologista y abriendo las puertas a la minería. Por ese gobierno tenemos una Ley de Minería”, declara Yaku Pérez, candidato a la alcaldía de Cuenca por la alianza entre Somos Agua, Unidad Popular (UP), Futuro e Izquierda Democrática. UP auspicia al correísmo en Quito.

Compara a Noboa con Correa: “Noboa trata de convertirse en el líder del anticorreísmo, pero con las mismas prácticas del correísmo, es decir, es el mismo lobo, con un collar distinto”.
Frente a eso, Pérez aún ve la opción de otra alternativa para el país: “Estará enterito el construir la tercera vía libre de todas esas taras coloniales, racistas, xenófobas, extractivistas, colmadas de corrupción y de totalitarismo. Falta construir la unidad en una diversidad, pero no por ser diversos se puede aceptar a anticorreístas que se han camuflado”.
“Es incomprensible e inentendible que olvidemos con una facilidad extrema, es no tener memoria el hacer alianzas con quienes antaño nos persiguieron. Eso es lo que yo no entiendo. Eso es lo que frustra la construcción de esa tercera vía”, afirma Pérez.
¿Cómo superar eso? “Con una política de extremo cuidado en la ética y desempolvando todas las travesuras que hicieron estos regímenes que han sido letales para la política ecuatoriana”, responde. (KSQ)






