La escalada arancelaria entre Ecuador y Colombia ya provocó una caída de $117 millones en el comercio bilateral en apenas dos meses, desplomó importaciones por Rumichaca y ahora golpea a sectores clave como vehículos, repuestos, medicinas, alimentos, floricultura y manufactura.
Lo que comenzó como una “tasa de seguridad” para financiar el control en la frontera norte terminó convirtiéndose en una guerra comercial que ya pasa factura a empresas, consumidores y cadenas productivas de Ecuador y Colombia.
La promesa oficial era recaudar cerca de $400 millones para reforzar la seguridad fronteriza. Pero, según Roberto López, economista y experto en comercio exterior, esa meta nació con un problema de origen: mientras más alto es el arancel, menor es el comercio y, por tanto, menor la recaudación.
“La respuesta directa es no, eso es imposible económicamente”, advierte López. La razón es simple: cuando se castiga con aranceles las importaciones, el comercio cae y el Estado termina recaudando menos de lo previsto.
Eso ya está ocurriendo. En apenas dos meses de tensión comercial entre ambos países, el intercambio bilateral, sumando exportaciones e importaciones, cayó de $430 millones a $313 millones, según cifras citadas por el Ministerio de Producción y Comercio Exterior.
El resultado inmediato: una pérdida de $117 millones en apenas dos meses.
Si esa tendencia se mantiene durante el resto del año, las pérdidas podrían bordear los $700 millones. Pero con aranceles del 100%, el golpe podría superar incluso los $1.000 millones o $1.500 millones.
En términos prácticos, la medida es lo mismo que “cerrar la frontera”.
Aunque Colombia respondió con aranceles escalonados, de 35%, 50% y 75%, y no con un castigo generalizado del 100%, varios sectores ecuatorianos ya están sintiendo el impacto.
Los productos que lograron salvarse de los mayores castigos fueron justamente los más importantes para Ecuador:
- Camarón.
- Crustáceos.
- Atún en conserva.
- Tableros de madera MDF.
Estos cuatro rubros representan cerca del 50% de las exportaciones ecuatorianas hacia Colombia; y tienen un 40% de arancel
Colombia decidió no golpear con más fuerza estos sectores porque reemplazarlos rápidamente habría generado inflación y escasez dentro de su propio mercado.
Pero otros sectores sí quedaron atrapados en la guerra comercial.
Entre los más afectados están:
- Cuadernos y libretas.
- Libros impresos.
- Cocinas a gas.
- Refrigeradoras.
- Productos plásticos.
- Acero.
- Aluminio.
- Derivados de petróleo.
- Café.
- Azúcar.
- Aceite de palma.
- Pinturas.
- Neumáticos.
- Textiles.
- Calzado.
- Papel y cartón.
En total, cerca de 190 partidas arancelarias ecuatorianas enfrentan ahora restricciones.
El impacto no será uniforme. Para algunas industrias, Colombia representa una porción crítica de su mercado:
- Productos de madera: entre 20% y 25% de sus ventas
- Aceites y grasas: 45%
- Plásticos: 30%
- Acero: 28%
- Papel y cartón: 45%
- Calzado: 62%
- Textiles: 33%
- Arroz: 95%
El caso del arroz es particularmente delicado. Colombia absorbe casi todo el arroz ecuatoriano exportado. Si ese mercado se cierra, el exceso de producción provoca caída de precios internos, pérdidas para productores y nuevas tensiones sociales en la Costa.
No sería un escenario nuevo: durante la pandemia ya hubo protestas de arroceros cuando se frenó temporalmente el comercio.
El sector automotor y los repuestos ya sienten el golpe en Ecuador
La industria automotriz ecuatoriana también comenzó a reflejar con claridad el impacto de la disputa bilateral.
Datos de la Cámara de la Industria Automotriz Ecuatoriana (Cinae) muestran que las ventas de vehículos provenientes de Colombia cayeron a su nivel más bajo en al menos cinco años.
Entre enero y abril de 2026 se comercializaron apenas 1.200 unidades, frente a 2.103 vehículos vendidos en el mismo período de 2025.
Eso representa una caída de 42,9%. La contracción coincide con la escalada arancelaria entre ambos países, luego de que Ecuador aplicara recargos de hasta 100% a productos colombianos. Aunque recientemente el Gobierno redujo la sobretasa al 75%, el golpe al sector ya está en marcha.
Los vehículos ensamblados en Colombia tienen una fuerte presencia en segmentos de consumo masivo y de trabajo en Ecuador, especialmente por sus precios más accesibles.
Entre los modelos más comercializados están Renault Duster Intens y Zen, Renault Stepway, Renault Logan Zen, Renault Kwid Zen, Chevrolet Joy hatchback, Chevrolet Joy sedán y camiones Hino XZU640.
Pero el impacto no termina en la venta de autos nuevos. El mercado de repuestos también enfrenta presión porque Ecuador mantiene una dependencia importante de autopartes provenientes de Colombia, especialmente en segmentos de mantenimiento y reparación para vehículos livianos y comerciales.
Según datos del sector automotor, alrededor de entre el 20% y el 25% de ciertos repuestos y autopartes comercializados en Ecuador provienen de Colombia, especialmente baterías, filtros, piezas de suspensión, componentes plásticos y partes para vehículos ensamblados en ese país.
El periodista y analista económico independiente, Sebastián Angulo, resume el impacto: el mercado automotor se ha convertido en uno de los sectores más golpeados por la disputa entre Quito y Bogotá, porque afecta vehículos de entrada y de trabajo, segmentos donde los modelos colombianos tenían alta participación por precio y disponibilidad.
Medicinas, azúcar y productos de cuidado personal: el golpe que puede llegar al bolsillo
El impacto más inmediato se siente dentro de los hogares ecuatorianos. Esto ocurre porque Ecuador depende de Colombia para cientos de productos que sirven como materia prima, insumos industriales o bienes de consumo final.
Aquí aparece el problema más delicado: Ecuador sí impuso un arancel general del 100% a prácticamente todas las importaciones colombianas. Eso encarece directamente productos esenciales.
Entre los sectores más expuestos están:
1.- Cosméticos e higiene. Ecuador importa alrededor de $200 millones al año en productos cosméticos e higiene desde Colombia.
Eso representa cerca del 40% de las compras ecuatorianas en este segmento.
Perfumes, cremas, maquillaje y productos de cuidado personal podrían subir de precio rápidamente.
2.- Plásticos para floricultura y agricultura. Ecuador importa cerca de $140 millones en productos plásticos colombianos.
Aquí aparece una alerta importante para el sector florícola: muchos plásticos utilizados en invernaderos provienen de Colombia y no se fabrican localmente.
Esto podría elevar costos para uno de los sectores exportadores más importantes del país.
3.- Medicamentos. Uno de los focos más sensibles. Ecuador compra aproximadamente $125 millones al año en productos farmacéuticos colombianos.
El problema no solo es el encarecimiento. Algunos medicamentos no pueden reemplazarse rápidamente con proveedores de India, China u otros mercados. Eso abre la puerta a escasez temporal, retrasos en entregas, mayores costos para hospitales, dificultades para pacientes crónicos
El riesgo es especialmente delicado en tratamientos médicos continuos, como diálisis y enfermedades complejas. (JS)
4.- Productos químicos. Las importaciones desde Colombia alcanzan aproximadamente $121 millones. Son insumos claves para múltiples industrias manufactureras.
5.- Azúcar. Ecuador importa $71 millones en azúcar colombiana. Eso representa cerca del 50% de las importaciones totales del producto.
Si el costo sube, también subirán productos derivados como alimentos procesados, bebidas, productos de panadería y confitería.
6. Textiles y manufactura. También podrían encarecerse ropa, calzado, insumos textiles, maquinaria eléctrica y productos manufactureros.
Buscar nuevos mercados no es una solución a corto plazo
Desde el Gobierno se ha planteado que Ecuador puede reemplazar fácilmente a Colombia con mercados como:
- China
- Corea del Sur
- Emiratos Árabes
- Brasil
- Perú
Pero la realidad es mucho más compleja. La relación comercial entre Ecuador y Colombia lleva décadas consolidada bajo el paraguas de la Comunidad Andina.
Ambos países han operado con aranceles cercanos a cero durante años. Cambiar esas cadenas de suministro de un día para otro implica:
- nuevos contratos
- logística diferente
- mayores tiempos de entrega
- costos más altos
- adaptación empresarial
Muchas empresas ecuatorianas incluso tienen inversiones directas en Colombia. Romper esa dinámica genera incertidumbre adicional.







