Un análisis de la Corporación de Estudios para el Desarrollo (Cordes) advierte que el nuevo acuerdo comercial entre Ecuador y Estados Unidos podría implicar amplias concesiones, especialmente en agricultura y regulación interna, mientras el beneficio real para las exportaciones ecuatorianas aún genera dudas.
El acuerdo comercial recíproco (ART) firmado entre Ecuador y Estados Unidos ha sido presentado por el gobierno de Daniel Noboa como una oportunidad para consolidar el acceso de los principales productos ecuatorianos al mercado estadounidense y atraer inversión. Sin embargo, un análisis de la Corporación de Estudios para el Desarrollo (Cordes) plantea una pregunta de fondo: ¿Ecuador negoció mucho para obtener poco?
Según Cordes, el país podría estar asumiendo compromisos amplios, desde apertura agrícola hasta reformas regulatorias, mientras el beneficio comercial principal consiste en eliminar una sobretasa que Estados Unidos había impuesto recientemente a parte de las exportaciones ecuatorianas.
¿Ecuador gana un beneficio comercial que podría ser temporal?
Uno de los argumentos centrales del acuerdo es la consolidación del arancel cero para varios productos ecuatorianos en el mercado estadounidense. Entre ellos se incluyen flores, banano, café, cacao, frutas tropicales y productos pesqueros.
Con este esquema, Estados Unidos se compromete a aplicar de manera permanente las tasas de Nación Más Favorecida para una extensa lista de exportaciones ecuatorianas, lo que en la práctica mantiene el acceso con arancel cero para esos bienes.
Sin embargo, el análisis de Cordes advierte que el acuerdo elimina una sobretasa que Washington había impuesto recientemente a ciertos productos ecuatorianos. Esto implica que Ecuador no necesariamente está obteniendo mejores condiciones comerciales que las que ya tenía antes de esa medida, sino recuperando el acceso previo. Es decir, el 53% de las exportaciones ecuatorianas entrarán con 0% de sobretasa, pero cono los aranceles que ya tenía previamente.
Además, existe otro elemento de incertidumbre. Esa sobretasa podría desaparecer antes de que el acuerdo entre en vigencia (gobierno de Noboa espera que sea en agosto de 2026), dependiendo de decisiones judiciales en Estados Unidos. Si eso ocurre, el país habría negociado concesiones permanentes a cambio de un beneficio que podría resultar temporal o incluso innecesario.
Al respecto, Alberto Acosta Burneo, economista y editor de Análisis Semanal, dice que La primera sobretasa de Trump (abril 2025) se justificó por “emergencia nacional” y fue declarada ilegal. Fue reemplazada por una sobretasa temporal por “crisis de balanza de pagos”, que no existe (¿nuevamente ilegal?) y solo puede sostenerse 150 días, salvo que se invente una nueva causal.
“Si esa sobretasa cae, el acuerdo ART pierde sentido: Ecuador habría abierto su mercado sin recibir nada a cambio”, apuntó Acosta Burneo.
El ministro de Producción, Comercio Exterior e Inversiones, Luis Alberto Jaramillo, durante una entrevista en Radio Centro, el haber firmado el acuerdo “nos pone en el grupo de aliados de Estados Unidos”.
Además, aseguró que ahora “estamos en otra cancha. Antes era una cancha de tierra y ahora estamos en el estadio. Se trata de otro nivel de relación con Estados Unidos y ese es el principal logro del acuerdo”.
Ecuador abre su mercado al agro estadounidense
Uno de los puntos más sensibles del acuerdo es la apertura del mercado ecuatoriano a productos agrícolas de Estados Unidos.
Según los términos divulgados, Ecuador otorgaría trato preferencial a más del 90% de los productos agrícolas estadounidenses. Entre ellos figuran soya, frutas procesadas, bebidas alcohólicas, frutos secos, lácteos, carne de res, cerdo y aves.
El acuerdo también contempla cuotas anuales libres de arancel para productos como maíz, sorgo, lácteos, carne de cerdo y productos avícolas. En algunos casos, estas cuotas podrían convertirse posteriormente en libre comercio total.
Adicionalmente, Ecuador se comprometería a dejar de aplicar el Sistema Andino de Bandas de Precios a los productos agrícolas provenientes de Estados Unidos, un mecanismo que durante años ha servido para proteger a ciertos sectores del agro local frente a variaciones internacionales de precios.
Para los productores ecuatorianos, de acuerdo con Cordes, este cambio podría significar una competencia directa con uno de los sistemas agrícolas más grandes y subsidiados del mundo.
Cambios regulatorios y compromisos adicionales que asume Ecuador dentro del acuerdo con EE.UU.
El Cordes también señala que el acuerdo va más allá del comercio de bienes. Ecuador asume compromisos en áreas como propiedad intelectual, comercio digital, regulación laboral, control ambiental y trazabilidad minera.
Entre ellos se incluyen reformas para facilitar la creación de sindicatos sectoriales, prohibiciones a la importación de bienes producidos con trabajo forzoso, la creación de sistemas de control contra la tala ilegal y la implementación de aduanas digitales que permitan comercio sin papel.
También se establecen reglas que buscan garantizar que las empresas públicas operen bajo criterios comerciales y sin subsidios que distorsionen la competencia.
Para Cordes, todos estos elementos plantean la necesidad de analizar con mayor profundidad el balance real del acuerdo.
“Mientras Ecuador consolida ciertos beneficios para sus exportaciones y abre oportunidades de inversión, especialmente en sectores como minería, energía e infraestructura, también se compromete a abrir su mercado a productos estadounidenses y a realizar cambios regulatorios que podrían tener efectos duraderos en la economía”
Acosta Burneo lo explica de esta manera: “La política comercial de Trump nos obliga a escoger entre dos alternativas negativas: Firmar el acuerdo donde el 47% (el 53% no pagará las sobretasas)de nuestras exportaciones pagará sobretasas permanentes y abriremos nuestro mercado a exportaciones de EE.UU. O, no firmar y el 100% de nuestras exportaciones sobretasas. En ambos escenarios, Ecuador queda peor que antes de abril de 2025”.
Por esto, Cordes recalca que es fundamental socializar el contenido del acuerdo y promover un debate amplio antes de su entrada en vigor.
El tratado aún debe pasar por la revisión de la Corte Constitucional y la aprobación de la Asamblea Nacional. Solo después de ese proceso se sabrá si el acuerdo representa una oportunidad para fortalecer la inserción internacional del país o si, como advierte Cordes, Ecuador terminó negociando mucho para obtener poco.







