Ecuador: eliminar el subsidio al diésel no basta; hay que duplicar la producción petrolera

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La eliminación del subsidio al diésel debe ser el primer paso hacia una verdadera independencia energética. Sin un plan para elevar la producción de crudo y derivados, el beneficio fiscal se diluirá y el país seguirá perdiendo miles de millones de dólares. 

La decisión de eliminar el subsidio al diésel marca un punto de inflexión en la política económica y energética de Ecuador. Sin embargo, este esfuerzo fiscal será insuficiente si no se acompaña de un plan integral para aumentar la producción nacional de petróleo y derivados.

“El fin de los subsidios no debe cerrar la conversación; debe abrir el camino hacia la independencia energética”, señaló Nelson Baldeón, empresario con más de 15 años de experiencia en el sector petrolero.

Según su análisis, el ahorro fiscal de esta medida puede convertirse en la palanca para transformar la matriz productiva, pero únicamente si se adoptan decisiones estructurales: revertir el cierre del bloque ITT, elevar en primera instancia la producción a 700.000 barriles por día con tecnología y contratos de participación, refinar al 100% para sustituir importaciones y expandir la exploración con capital privado.

Producir más crudo para multiplicar los ingresos estatales

Actualmente, la producción nacional promedia los 465.000 barriles diarios, muy lejos de los 550.000 prometidos para 2025. Esto implica que el país deja de percibir ingresos que podrían financiar inversión pública y reducir la dependencia del endeudamiento externo.

La pérdida no es menor. Según estimaciones basadas en precios internacionales de 2025, si Ecuador elevara su producción:

  • A 700.000 barriles diarios, los ingresos petroleros al Presupuesto General del Estado (PGE) podrían aumentar hasta $3.000 millones anuales.
  • A 930.000 barriles diarios (el doble de la producción actual), el incremento sería a $6.000 millones anuales, casi cuadruplicando los ingresos proyectados para 2025, que apenas superarían $1.700 millones.

Cada barril que no se produce es un dólar menos para inversión pública y un dólar más que se debe conseguir mediante deuda.

Producción de derivados: la otra cara del problema

Darío Dávalos, investigador del sector energético ecuatoriano, recuerda que el problema no se limita al crudo. “En 2024, apenas el 20% del diésel premium demandado fue producido en el país; el 80% restante se importó por un costo de $2.551 millones, con un subsidio de $956 millones”, señaló.

Incrementar la producción de derivados tiene impactos estratégicos:

  • Ahorro en importaciones: reducir la factura de $2.551 millones anuales y evitar la exposición a la volatilidad de precios internacionales.
  • Valor agregado local: refinar aquí permite capturar márgenes industriales y generar empleo.
  • Competitividad: mientras el costo operativo de refinación local es de $5,5 a $6,3 por barril, el precio promedio del barril de diésel importado ha sido de casi $100 en 2025.

¿Cómo hacerlo? Fortaleciendo la Refinería de Esmeraldas y otras plantas, asegurando mantenimiento preventivo y modernización de unidades de hidrotreating e hydrocracking para aumentar el rendimiento de diésel, además de promover inversiones privadas en modernización y micro-refinerías regionales.

“En junio y julio de 2025 no hubo producción de diésel premium en la Refinería Esmeraldas, por la salida de operación de toda la planta industrial a raíz del problema en el SOTE. ¿Se podía evitar? Petroecuador tenía un informe desde el año 2024 con tres opciones de cambio de esta infraestructura y así eliminar su riesgo de daño. Sin embargo, a juzgar por los hechos, fue letra muerta, a pesar de haber costado cerca de $1,8 millones. Por aquí debe partir la necesaria política de industrialización de corto plazo, sencillamente, porque, sin petróleo, no hay refinación. Hay salidas”, acotó Dávalos.

Modelo estatista que frena el sector

El economista Alberto Acosta Burneo advierte que la raíz del problema está en el modelo estatista. “Desde 2007, la producción privada pasó del 51% al 21% del total. Petroecuador no tiene ni los recursos ni la transparencia para sostener el sector. Persistir en esa política es condenar al país a más caída en la producción”, explicó.

A su juicio, la clave es adoptar contratos de participación claros y confiables, agilizar los más de 8.000 permisos ambientales rezagados y brindar seguridad jurídica a la inversión extranjera. Sin ello, los portafolios de inversión anunciados por distintos gobiernos seguirán siendo promesas sin ejecución.

Pasos concretos para aumentar la producción de crudo en Ecuador

Acciones inmediatas (0–6 meses):

1. Publicar un cronograma vinculante para rondas de licitación.
2. Estandarizar contratos de participación con cláusulas de estabilidad.
3. Blindar la ventanilla única ambiental con plazos y trazabilidad digital.
4. Acelerar la nueva variante OCP/SOTE para reducir riesgos logísticos.
5. Ejecutar campañas de workovers en pozos maduros para recuperar producción.

Acciones de corto a mediano plazo (6–24 meses):

6. Activar contratos de participación en campos maduros y acelerar adjudicaciones.
7. Perforar pozos de infill y ampliar programas de inyección secundaria (agua/gas).
8. Implementar pilotos de recuperación mejorada (EOR) y escalarlos.
9. Licitar nueva infraestructura logística, incluyendo un oleoducto adicional.

Acciones de mediano a largo plazo (24–60 meses):

10. Promover exploración offshore y en áreas no convencionales con capital privado.
11. Mejorar la gobernanza de Petroecuador con balances auditados y alianzas estratégicas.
12. Expandir la cadena petroquímica y la capacidad de refinación nacional.

Cuellos de botella que deben resolverse

Los analistas identifican cinco obstáculos principales:

Superarlos requiere voluntad política, seguridad jurídica y reglas claras para inversionistas.

Mientras países como Guyana, con una extensión similar a la provincia de Pichincha, ya producen cerca de un millón de barriles diarios, Ecuador sigue desaprovechando su potencial por falta de decisión política. “Hay planes, ofertas y documentos; el Presidente lo que debería hacer es firmar y adjudicar”, resumió Pedro Ortiz, ingeniero petrolero

Sin un plan para incrementar la producción y la refinación, la eliminación del subsidio al diésel se quedará en una medida aislada.

“Ecuador tiene sobre la mesa inversiones por más de $11.000 millones listas para ejecutarse. Transformar ese potencial en realidad marcaría la diferencia entre un país que se resigna a importar energía cara o uno que aprovecha sus recursos para sostener su desarrollo”, concluyó Ortiz.

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