Ecuador: ¿hay posibilidad de una tercera vía en la política actual?

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Un Gobierno con aciertos y cuestionamientos, una oposición ilegítima y débil, así evalúan expertos al ambiente político actual. ¿Son factores que posibilitan una tercera vía?

El Gobierno del presidente Daniel Noboa cumplió los primeros 100 días de su segundo periodo el 31 de agosto de 2025. Su gestión ha generado reacciones en apoyo y rechazo.

El conjunto de cuatro leyes en vigencia, impulsadas desde el Ejecutivo, concentran la desaprobación desde algunos sectores. Pero hay otros elementos que abonan a una debilidad del Gobierno. Expertos lo explican.

Una oposición débil

Santiago Nieto, consultor político y director de la encuestadora Informe Confidencial, considera que aún es poco tiempo el que Noboa lleva en el cargo, por lo que todavía no hay otro liderazgo fuerte.

“Sí, lo que hemos visto es una oposición débil. Vemos a un correísmo bastante caído, están mostrando a la ciudadanía peleas internas. No hay otras fuerzas políticas con un liderazgo que pueda presentarse como una oposición fuerte al presidente de la República”, observa.

Aunque hay varios sectores sociales que cuestionan las políticas del Gobierno, como las organizaciones ambientalistas, sindicalistas, gremios de la salud, educación, entre otros, para Nieto no configuran una oposición.

“Son personas que opinan diferente, eso no es una oposición. No están articulados por un partido político. En Ecuador los sindicatos no tienen la fuerza de los sindicatos que tiene Argentina, por ejemplo, allá son un factor de poder. No están articulados todavía. Es muy temprano para hablar de una nueva oposición hasta ver cómo todas las piezas se organizan en el tablero”, argumenta el experto. Guarda cautela hasta contar con su propia estadística sobre el grado de satisfacción que tiene la ciudadanía sobre las acciones del Gobierno.

¿Hay indicios de una tercera vía?

Para Jorge Peñafiel, constitucionalista y exasambleísta del movimiento político Construye, “el corresímo ya no es el legítimo opositor en este momento”, aunque lo ve debilitado.

El Gobierno ha sido presa de sus propios errores, expresa: “No creo que el Gobierno se ha debilitado de manera radical, pero sí hay un debilitamiento sustancial debido a que la improvisación ha generado problemas en torno al manejo de las leyes que ha invertido tanto esfuerzo”. A eso le suma los cuestionamientos por el caso Progen y el manejo “irregular” de la Asamblea Nacional con “familiares contratados como funcionarios”.

Agrega que también se debilita en la actualidad la narrativa de la polarización, que cobró fuerza en las últimas elecciones presidenciales, porque la ciudadanía espera que surjan otros liderazgos. “Se empiezan a fraguar ciertos espacios de una crítica académica, profesional, inteligente que van a generar el caldo de cultivo para la creación de una tercera posibilidad electoral, eventualmente”, evalúa Peñafiel.

¿De dónde podría surgir esa tercera vía? Peñafiel anota dos posibilidades: “La disputa podría ser entre la izquierda no correísta y los sectores liberales para la consolidación de esa tercera vía”.

Ejemplifica a la izquierda más moderna en la que incluye a los sectores activistas como los ambientalistas, el sector de los constitucionalistas pro derechos o de “ese sector que está decepcionado de Noboa que proviene de los sectores liberales académicos, porque Noboa no ha logrado consolidar un proceso político y económico acorde a las necesidades”.

Dice que Construye tiene el deseo de consolidar una tercera vía. Peñafiel está dispuesto a asumir el reto, pero reconoce que eso dependerá de algunos factores: “Que se consolide una gran unidad entre sectores democráticos liberales porque yo me identifico con el liberalismo. Tiene que existir un vehículo electoral, en principio podría ser Construye, pero pueden ser otras organizaciones, puede ser la propia alianza de varias organizaciones”.

¿Se configura el antinoboísmo?

“No creo que se esté consolidando un antinoboísmo, pero sí creo que se está decepcionando una gran cantidad de gente de lo que ofreció y prometió el Gobierno para este periodo. Resulta que se está pareciendo mucho más a lo que siempre odió. La consulta popular podría ser un punto de inflexión en donde el presidente Noboa empiece a perder antes que a ganar”, refiere Peñafiel.

Por otro lado, dice que como el correísmo vive una “crisis” tampoco se puede hablar ya de un anticorreísmo como tal, pero que eso no elimina que haya sectores que se oponen a las “prácticas correístas de corrupción, engaño, estatización de la economía que van a seguir siendo negativas”.

Diego Ordóñez, abogado y político ecuatoriano, tiene una percepción: “El presidente Noboa o su círculo íntimo creen que en las elecciones hubo un apoyo por él y en esa medida toman una serie de acciones o decisiones, pensando que esa polarización electoral todavía existe, no es una adecuada interpretación de la realidad”.

Tampoco ve que otra estructura orgánica que refleje una tercera opción al momento, pero no duda que se dé si incrementa el desencanto por las políticas del presidente y este no hace correctivos. “Hay gente que lo observamos con preocupación, con malestar, con decepción. Noboa va por una senda parecida a aquella que tomó quien en 2007 inició su Gobierno (Rafael Correa). Hay que darle cara a esta tercera vía, no veo que haya un esfuerzo para una respuesta pronta, pero la fuerza de las circunstancias promoverá esta articulación de estos sectores”.

¿Qué perfil debería tener esa tercera vía? “Un hombre o una mujer que respete los valores esenciales de la democracia, dar un modelo de renovación, de cambio estructural al manejo del sistema económico, que no sea otra improvisación. No hay diferencia entre lo que se veía o se sentía en la época de Correa con lo que sentimos hoy con Noboa”, plantea Ordóñez al recordar que algunas figuras que apoyaban al correísmo actualmente colaboran con el Gobierno como la propia vocera Carolina Jaramillo.

Para Ordóñez, el anticorreísmo ha quedado en un concepto para reaccionar frente a una forma de ejercer el Gobierno, pero que no implica a una persona: “No por la figura de Correa, no va a volver. Es una etapa superada”. Y al comparar esa forma de gobernar con la de Noboa es que se produce un rechazo, explica.

Por tanto, el antinoboísmo “está en proceso, es un tema del sector urbano informado, no veo que haya permeado a todas las capas de la sociedad, pero ese segmento de la población tiene una opinión y eso se irá consolidando porque Noboa no retrocede”, concluye. 

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