El plan fiscal del Gobierno de Daniel Noboa prevé un crecimiento económico del 2,1% en promedio hasta 2028, un déficit de más de $4.000 millones como mínimo al año que se cubrirá con deuda y un gasto dominado por compromisos rígidos como sueldos, subsidios e intereses. El sector privado seguirá financiando un Estado que no se reducirá. El petróleo crecerá, pero de manera insuficiente
Imagina que la economía del Ecuador es como un globo que se infla muy despacio. Durante los próximos cuatro años, crecerá en promedio un 2,2 % anual, según las proyecciones oficiales, lo que significa que, al final del período, será apenas un poco más grande de lo que es hoy: si hoy el país produce 100, en 2028 producirá alrededor de 109. En otras palabras, después de tanto esfuerzo, el “globo” habrá crecido apenas un 9% en cuatro años, y eso no alcanza para sostener a toda la gente que busca trabajo formal. La inflación será baja, en torno al 1,1 % anual, lo cual ayuda a que los precios se mantengan estables, pero la estabilidad de precios por sí sola no crea empleos.
El problema es que más de 5 millones de personas viven en la informalidad, es decir, trabajan sin estabilidad, sin seguridad social y con ingresos muy limitados. Para revertir esa situación se necesitaría un crecimiento del 5% anual, más del doble de lo que se proyecta. A esto se suma que el Estado seguirá gastando alrededor del 30 % del PIB, con déficits fiscales superiores a $4.000 millones cada año, lo que equivale a pagar con tarjeta de crédito sin tener ingresos suficientes: tarde o temprano habrá que endeudarse más. En resumen, el Ecuador de los próximos años crecerá, sí, pero a un ritmo tan lento que será como caminar en una caminadora: se avanza, pero sin salir del mismo sitio frente al reto de generar empleo y reducir la vulnerabilidad.
Todo esto sale del análisis de la Programación Estratégica y de Sostenibilidad Fiscal 2025-2028, enviada por el Gobierno de Daniel Noboa a la Asamblea junto con la proforma 2025. El panorama económico que se muestra es complejo: déficit fiscal permanente, deuda creciente, gasto público inflexible y bajo crecimiento económico.
Crecimiento económico insuficiente
El Banco Central del Ecuador (BCE) proyecta que el país crecerá:
- 2,8% en 2025. En el mejor escenario, se espera un crecimiento de hasta el 4%, pero, como ya ha analizado LA HORA, eso solo sería un rebote y no una real recuperación que alcance para generar más empleo.
- 1,8% en 2026
- 2,2% en 2027
- 1,9% en 2028
El promedio es 2,1%, insuficiente para reducir desempleo e informalidad. Como ha reiterado el economista Jaime Carrera, del Observatorio de la Política Fiscal, se necesitaría crecer a por lo menos el 5% sostenido para generar más oportunidades de empleo y reducir la precariedad que afecta a más de 5 millones de ecuatorianos.
La inflación, en cambio, se mantendrá baja: un promedio de 1,1% entre 2025 y 2028, una de las menores de la región.
Sin un crecimiento económico alto no se podrá generar más empleo y hacer sostenible el creciente endeudamiento público que padece Ecuador.
Déficit fiscal: un problema sin resolver
El Presupuesto General del Estado (PGE) cerrará todos los años con déficit. Según la programación fiscal del Gobierno de Noboa:
- 2025: -4,4% del PIB, equivalente a $5.625 millones.
- 2026: -3,9% del PIB, unos $5.000 millones.
- 2027: -3,6% del PIB, alrededor de $4.700 millones.
- 2028: -3,1% del PIB, cerca de $4.300 millones.
Aunque hay una leve reducción, el déficit nunca desaparece, se mantiene en niveles altos (más de $4.000 millones al año) y seguirá presionando las cuentas públicas. En concreto es que, además de otro endeudamiento para pagar deudas anteriores o hacer obra pública, el país deberá incrementar su deuda pública en $19.625 millones solo por déficit fiscal en los siguientes 4 años.
Actualmente, el total de la deuda pública ya supera los $80.000 millones o más del 60%; y el propio plan fiscal de Noboa admite que cada año el déficit y las amortizaciones o vencimientos obligarán a contratar más deuda:
- Los requerimientos de financiamiento en 2025 ascienden a $11.696 millones (9,1% del PIB).
- Para 2026 se estima que suban al 10% del PIB, y en los años siguientes promedien
Solo en 2025, el servicio o pago de intereses de la deuda pública llegará a $4.038 millones (3,1% del PIB).
Evolución del gasto público: rigidez y presión
Tras cuatro años de gestión, el Ecuador de 2028 tendrá un Estado un poco más pequeño respecto al PIB, pero con un gasto cada vez más rígido: menos inversión, más intereses de deuda y una masa salarial casi intacta.
Esto implica que será el sector privado quien sostenga ese Estado mediante mayores impuestos, mientras que la capacidad del Gobierno de Noboa para usar el gasto como motor de crecimiento será cada vez más reducida.
En 2025, el Estado ecuatoriano arranca con un presupuesto de $33.065 millones en gastos, equivalente al 30% del PIB. Más de dos tercios de ese monto son gastos permanentes: sueldos de 490.000 servidores públicos, transferencias sociales (bonos, subsidios, pensiones) y pago de intereses de la deuda. Apenas un tercio se destina a inversión y otros gastos no permanentes.
Para 2028, el gasto total se ubicará en torno a $34.800 millones, que, aunque representa menos en términos relativos un menor peso frente al PIB, seguirá marcado por la rigidez: cerca del 73% del gasto será permanente, lo que limita el margen de maniobra del Gobierno. Es decir, el tamaño del Estado medido contra la economía se reducirá un poco, pero la carga seguirá concentrada en obligaciones difíciles de ajustar. En la práctica, el país llegará al final del período de Noboa con un Estado que pesa menos frente al PIB (debido a crecimiento económico), pero con un gasto mayor en térmicos de dólares y con compromisos igual de rígidos que obligan a seguir financiándose con deuda.
Sueldos y salarios: En 2025 representa 7,8% del PIB o $10.100 millones. En 2028 representará 7,5% del PIB, alrededor de $11.600 millones.
Transferencias: En 2025 representa el 4,5% del PIB o $ 5.865 millones. En 2028 representará el 4,2% del PIB, alrededor de $6.500 millones.
Intereses de deuda: En 2025 representa el 3,1% del PIB, unos $4.038 millones. En 2028 representará 3,3% del PIB, aproximadamente $5.000 millones.
Bienes y servicios: En 2025 representa 1,7% del PIB, unos $2.212 millones. En 2028 representará 1,6% del PIB, alrededor de $2.500 millones.
Otros gastos corrientes: En 2025 representa el 0,1% del PIB, unos $178 millones. En 2028 representará 0,1% del PIB, en torno a $200 millones.
Gasto no permanente (que incluye inversión pública, programas sociales, asignaciones a gobiernos locales, asignaciones constitucionales a salud y educación): En 2025 representa 8,3% del PIB, unos $10.672 millones. En 2028 representará 5,7% del PIB, alrededor de $8.800 millones. (JS)
En otras palabras, según Andrés Rodríguez, economista, “el ajuste seguirá estando realmente en la obra pública y en las asignaciones constitucionales para salud y educación. La pregunta es si el Gobierno de Noboa podrá suplir esto con más inversión y producción privada. Aquí son importantes las Alianzas Público-Privadas, y otros mecanismos de inversión, además de la reducción de la tramitología y la seguridad jurídica”.
Producción petrolera e ingresos por crudo
En 2025, el Gobierno espera $1.780 millones en ingresos petroleros al Presupuesto General del Estado (PGE), con un precio promedio de $62,1 por barril y una producción de 170 millones de barriles al año o alrededor de 465.000 barriles al día
Hacia 2028, los ingresos petroleros bajarán ligeramente en participación (1,3% del PIB en promedio), a pesar de que la producción fiscalizada subiría a unos 172 millones de barriles al año o 471.000 barriles diarios. Esto es solo 1,3% más de incremento en 4 años, a pesar de que en el presupuesto 2025 se incluyen varias concesiones petroleras para aumentar la producción. En 2028, el precio de referencia del crudo será menor, en torno a $59 por barril.
En términos prácticos, el petróleo producirá más barriles, pero dejará menos ingresos fiscales.
¿Más o menos ingresos por impuestos en 4 años?
En 2025, los ingresos tributarios alcanzarán $16.538 millones (12,8% del PIB). El IVA es la fuente principal, aportando el 6,2% del PIB, seguido del impuesto a la renta con 3,9%.
Hacia 2028, se proyecta que los ingresos tributarios crezcan hasta representar el 13,7% del PIB, es decir, $20.849 millones. Dentro de este total, el IVA aportará el 6,7% del PIB (unos $10.319 millones), mientras que el impuesto a la renta alcanzará el 4,4% del PIB ($6.776 millones).
Esto significa que el Estado dependerá cada vez más de los impuestos pagados por ciudadanos y empresas. En términos prácticos, aunque el tamaño del Estado como proporción del PIB será más reducido que en 2025, la carga tributaria será mayor. Dicho de otro modo: menos Estado en tamaño relativo, pero más financiado por el sector privado vía tributos.







