Lavado de activos en Ecuador: banca rechaza estigmatización y advierte que el problema está fuera de los bancos

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Tras la exposición pública de un requerimiento de la Superintendencia de Bancos a Banco Guayaquil por el denominado Caso Encuentro, voces del sector financiero y económico advierten que culpar a la banca por el lavado de activos distorsiona el problema real y pone en riesgo la confianza en el sistema.

“La calentura no está en los bancos”. Con esa frase, Julio José Prado, exministro de Producción y expresidente de Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca), resumió la postura de buena parte del sistema financiero frente al debate que se reactivó tras la exposición pública de un requerimiento de información a Banco Guayaquil por parte de la Superintendencia de Bancos y la UAFE, dentro del denominado Caso Encuentro.

Prado sostuvo que los bancos, lejos de ser parte del problema, han fortalecido sus controles para detectar operaciones sospechosas.

“El año 2025 los bancos reportaron 7.670 transacciones sospechosas a la UAFE, un aumento de 42% frente a 2024 y de 81,6% frente a 2022”, señaló.

Pero lanzó una crítica directa al Estado. “¿Cuántas de estas 7.670 se pasaron a Fiscalía? ¿Cuántas terminaron en juicio o cárcel?”.

Según Prado, ahí está el verdadero cuello de botella en la lucha contra el lavado de activos. “Los bancos tienen capacidad y han invertido fuertemente para detectar estas transacciones. ¿El Estado tiene la misma capacidad de procesar estos reportes? Ahí está el cuello de botella”, acotó.

El exdirigente gremial además sostuvo que gran parte de los flujos ilícitos evitan deliberadamente al sistema financiero formal por los controles existentes.

“Hay que seguir la ruta del dinero fuera de la banca: carros de lujo pagados en efectivo, terrenos e inmuebles comprados prestando nombres falsos. Para luchar contra las mafias, la banca es un aliado del Estado y la sociedad, no el enemigo”. recalcó.

El alto costo de golpear la imagen del sistema financiero ecuatoriano

Para el economista y editor de Análisis Semanal, Alberto Acosta Burneo, atacar recurrentemente a la banca también genera un riesgo económico mayor: erosionar la confianza en un sistema que depende de la credibilidad de los depositantes.

“Es lamentable porque nuevamente se vuelve a cuestionar la imagen del sistema financiero, y eso no es positivo”, afirmó.

Acosta Burneo sostuvo que existe un prejuicio estructural en Ecuador contra las utilidades empresariales, especialmente cuando se trata de bancos.

“En Ecuador existe un recelo frente al lucro. La gente ve mal que haya ganancias y eso vuelve políticamente rentable atacar a la banca”, señaló.

A su juicio, esa narrativa ignora un principio básico del sistema financiero. “Una banca sólida es una banca que gana dinero. Una banca que pierde dinero es una banca que quiebra y no puede devolver los depósitos”.

Añadió que las utilidades también son necesarias para ampliar el acceso al financiamiento. “Las utilidades permiten expandir el crédito porque incrementan el patrimonio de los bancos. Una banca que genera pocas utilidades puede prestar menos”.

También respondió a las críticas sobre el acceso al crédito. “El primer mandato de un banco no es prestar a todo el mundo. Su primer mandato es cuidar el dinero de los depositantes”.

El Caso Encuentro y el requerimiento al Banco Guayaquil

La discusión volvió al centro luego de que la Superintendencia de Bancos, en coordinación con la UAFE, hiciera público un requerimiento de información a Banco Guayaquil sobre personas naturales vinculadas al denominado Caso Encuentro.
La solicitud incluye información financiera entre 2021 y 2024, expedientes de vinculación, perfiles de riesgo y reportes de operaciones sospechosas.
En respuesta, Banco Guayaquil aclaró que atender este tipo de pedidos es parte normal de la operación del sistema financiero.

“Recibir y atender requerimientos de esta naturaleza es algo habitual en cualquier institución financiera”. Sin embargo, cuestionó la forma en que el proceso fue expuesto públicamente.

“Lo inusual ha sido la forma en que dichas instituciones han hecho públicas actuaciones que tradicionalmente son de carácter reservado”.

El banco también señaló que las autoridades emitieron criterios antes de recibir formalmente la documentación requerida.
“Este banco ha sido, y será siempre, una institución que cumple sus obligaciones a tiempo, paga sus impuestos, honra sus obligaciones laborales y respeta la ley. Sin excepciones”.

La Asobanca también respaldó al sistema financiero y recordó que estos requerimientos forman parte habitual de los procesos de supervisión. El gremio pidió que las investigaciones mantengan rigurosidad técnica y confidencialidad.

“Es importante que estos procesos se desarrollen dentro de los canales institucionales correspondientes, resguardando la rigurosidad técnica, la confidencialidad y el debido proceso”.

El mensaje final del sector es contundente: el lavado de activos debe combatirse con investigaciones efectivas y persecución real al dinero ilícito, pero sin convertir a la banca en un blanco político que termine afectando la estabilidad financiera del país.

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