Ecuador está entre los 10 países con mayor informalidad laboral juvenil del mundo: 86 de cada 100 jóvenes trabajan sin contrato o en empleos precarios. En promedio ganan apenas $220 al mes en el sector informal.
Ecuador está entre los 10 países a escala mundial con más informalidad laboral dentro del grupo de jóvenes entre 18 y 29 años. En América Latina, solo Bolivia con el 90% y Perú con el 87%, superan a la economía ecuatoriana en donde, según datos del Banco Mundial, 86 de cada 100 jóvenes son informales o están en empleos precarios con bajos ingresos y sin acceso a beneficios como la seguridad social.
Esta realidad es opuesta a la de países como Noruega, Lituania, Eslovenia y Malta, donde la informalidad laboral juvenil fluctúa entre 0,8% y 1,6%.
Informalidad juvenil
Porcentaje de jóvenes entre 18 y 29 años
| País | % de informalidad laboral juvenil |
| Níger | 99% |
| Benín | 99% |
| Burundi | 99% |
| Chad | 99% |
| Senegal | 99% |
| Bolivia | 90% |
| Guatemala | 90% |
| Honduras | 89% |
| Perú | 87% |
| Ecuador | 86% |
| Paraguay | 80% |
| El Salvador | 71% |
| Panamá | 69% |
| Argentina | 69% |
| México | 67% |
| Colombia | 65% |
| República Dominicana | 55% |
| Brasil | 44% |
| Chile | 38% |
| Costa Rica | 35% |
| Uruguay | 31% |
El trabajo informal es costoso para el Estado y precario para el trabajador. No es un problema exclusivo de los jóvenes: una estimación reciente señala que más del 80% de la fuerza laboral total de Bolivia es autoempleada o informal, lo que convierte la reducción de esta tasa en una prioridad para el presidente boliviano, Rodrigo Paz, y su propuesta de llamado “capitalismo popular”.
En el caso de Ecuador, la informalidad afecta al 63% de toda la Población Económicamente Activa (PEA). Por eso, el ingreso promedio de un trabajador ecuatoriano es de $429 al mes, es decir, $53 menos que el salario mínimo legal que es de $482.
Los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) muestran que el ingreso laboral promedio de los jóvenes entre 18 y 29 años es de apenas $397, es decir, $85 menos que el salario básico y $32 menos que el promedio nacional
Pero cuando ese joven cae en la informalidad, el ingreso se desploma aún más. El INEC muestra que los jóvenes en el sector informal ganan en promedio $220,39 mensuales, frente a $519,07 en el empleo formal. En otras palabras: un joven informal gana menos de la mitad que uno formal.
“Ese ingreso de $220 ni siquiera alcanza para cubrir la canasta básica familiar en Ecuador, que supera ampliamente los $800 mensuales. Para miles de jóvenes, trabajar ya no garantiza salir de la pobreza: apenas permite sobrevivir”, dijo Andrés Rodríguez, economista.
¿Qué hizo República Dominicana para bajar la informalidad juvenil y qué lecciones deja para Ecuador?
En 2000, República Dominicana tenía una tasa de informalidad juvenil similar al 90% actual de Bolivia. Un cuarto de siglo después, esa tasa cayó hasta ubicarse cerca del 60%: sigue siendo alta, pero está muy lejos del punto de partida, cuando estaba al nivel de países menos desarrollados como Níger. ¿Cómo lograron los sucesivos gobiernos dominicanos una reducción tan marcada?
1.-Menos burocracia para abrir negocios: formalizar una empresa dejó de ser una odisea. República Dominicana también entendió que gran parte de la informalidad nace en las microempresas. Por eso impulsó reformas para simplificar el registro mercantil, digitalizar trámites y reducir tiempos para abrir negocios.
Según el Banco Mundial, abrir una empresa en República Dominicana tomaba más de 80 días a inicios de los 2000. Dos décadas después, ese tiempo cayó drásticamente tras reformas administrativas y ventanillas únicas empresariales.
El país también fortaleció programas para micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), que representan más del 98% del tejido empresarial dominicano.
En Ecuador, aunque abrir una empresa es hoy más rápido que hace una década, el problema está en los costos posteriores:
- Jubilación patronal.
- Obligaciones tributarias.
- Décimos.
- Utilidades.
- Liquidaciones.
- Cumplimiento regulatorio.
Para miles de pequeños negocios, mantenerse formal sigue siendo más caro que operar informalmente.
2.- Regímenes tributarios simplificados: menos papeleo para pequeños negocios. Otro cambio clave fue crear esquemas tributarios simplificados para pequeños comerciantes y trabajadores independientes.
República Dominicana fortaleció el Régimen Simplificado de Tributación (RST) para pequeños contribuyentes, reduciendo cargas administrativas y facilitando declaraciones.
Esto permitió que miles de pequeños negocios se incorporen gradualmente al sistema sin enfrentar de golpe una carga tributaria imposible de cumplir.
Ecuador intentó algo similar con el RIMPE (Régimen Simplificado para Emprendedores y Negocios Populares), creado en 2022.
Sin embargo, el sistema ha enfrentado críticas por cambios frecuentes, confusión tributaria y falta de incentivos laborales complementarios.
El problema de fondo sigue intacto: un trabajador informal pasa de pagar casi nada a enfrentar múltiples obligaciones simultáneas cuando se formaliza.
3.- Formación técnica vinculada al mercado laboral: entrenar para trabajos reales. República Dominicana también apostó por conectar educación con empleo.
A través del Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (Infotep), el país expandió programas de capacitación técnica en áreas con alta demanda como:
- Turismo.
- Manufactura.
- Logística.
- Tecnología.
- Servicios.
Solo en los últimos años, Infotep ha capacitado a cientos de miles de jóvenes y trabajadores cada año.
El modelo tiene una lógica sencilla: formar personas en sectores donde sí existen vacantes reales.
En Ecuador persiste una fuerte desconexión. Datos del INEC muestran que buena parte de jóvenes con educación superior terminan en subempleo o informalidad porque el mercado laboral no genera suficientes plazas de alta productividad.
Mientras el país gradúa más profesionales administrativos y jurídicos, sectores como tecnología, industrias técnicas, mantenimiento industrial, logística o agroindustria moderna siguen reportando brechas de talento. (JS)
Los países con menos informalidad juvenil no “protegen empleos”: crean puentes rápidos entre estudio y trabajo formal
El contraste con Noruega, Lituania, Eslovenia y Malta, donde la informalidad juvenil fluctúa entre apenas 0,8% y 1,6%, según el Banco Mundial, revela algo clave: esos países no redujeron la precariedad juvenil únicamente con salarios altos o economías más ricas. Construyeron sistemas que hacen muy difícil que un joven quede atrapado por años en el empleo informal.
1. Si un joven queda desempleado, el Estado actúa en meses, no en años. En gran parte de Europa opera la llamada Youth Guarantee, impulsada por la European Commission desde 2013.
La regla es concreta: si un joven queda desempleado o abandona los estudios, el Estado debe ofrecerle en un plazo máximo de cuatro meses una de estas alternativas: empleo formal, capacitación técnica, prácticas pagadas, educación complementaria o programas de reinserción laboral.
Se aplica este esquema con financiamiento público y seguimiento individual. Noruega tiene programas similares mediante sus oficinas de empleo y bienestar.
2. Formación técnica dual: estudiar mientras trabajan en empresas. Noruega y Eslovenia han fortalecido modelos de formación técnica donde los estudiantes pasan parte de su tiempo en aulas y otra parte trabajando directamente en empresas.
Es decir, los jóvenes no terminan la universidad o el instituto para recién buscar empleo: ingresan al mercado laboral formal mientras aún estudian.
La OECD destaca que Eslovenia tiene una transición relativamente fluida entre educación y empleo gracias a su sistema técnico y a programas de aprendizaje laboral.
3. Contratar jóvenes cuesta menos a las empresas. Varios países europeos aplican subsidios temporales para incentivar la contratación juvenil formal.
La OECD documenta que países como Lituania y Eslovenia usan subsidios salariales, reducción de costos laborales y apoyos temporales para empresas que contratan jóvenes sin experiencia.
El razonamiento es simple: si contratar formalmente a un joven sin experiencia es muy caro, muchas empresas simplemente no lo hacen.
4. Menos abandono escolar y más empleabilidad real. Noruega y Lituania también han invertido durante años en reducir la deserción escolar y evitar que los jóvenes entren demasiado temprano al mercado informal.
En Eslovenia, por ejemplo, la OECD destaca políticas para identificar rápidamente a jóvenes que abandonan estudios y reincorporarlos antes de que desaparezcan del sistema laboral formal.







