La corrupción subió en el ranking de los principales problemas de Ecuador, según resultados de algunas encuestas de abril de 2026; pero el que suba o baje de puesto en el ranking depende de varios factores y se relaciona con otros problemas.
La corrupción puede darse en cualquier lugar: en negocios, gobiernos, tribunales; es decir, puede generarse en el sector público y privado; la corrupción se produce bajo la sombra y se adapta a los contextos, así define a este problema Transparencia Internacional, una organización global no gubernamental.
Un dato en particular de varias encuestas de abril de 2026 llamó la atención y es que se refleja una coincidencia: la corrupción subió de posición en las listas de los principales problemas de Ecuador.
¿El Gobierno de Daniel Noboa debe tener cuidado con la percepción sobre la corrupción?
La encuesta de Imasen (empresa peruana de investigación de mercados) de abril del 2026 reveló que la corrupción se ubicó en el quinto puesto de los principales problemas de Ecuador:
- Delincuencia: 64,7%.
- Falta de empleo: 44.9%.
- Narcotráfico: 30,4%.
- Salud / falta de medicinas: 28,7%.
- Corrupción: 27,6%.
Pero, en la anterior encuesta de Imasen de diciembre de 2025 se ubicaba en el sexto puesto. Esta encuesta también reveló datos sobre el autoritarismo.
Giovanna Peñaflor, directora de Imasen y consultora política, explica que la corrupción ha subido, pero no tanto porque “en este ranking la gente tiende a señalar lo que vive de manera más grave y la corrupción, si bien es algo que afecta, es una situación que la gente la siente más distante”. Por ejemplo, la inseguridad y los problemas económicos sí son situaciones que la ciudadanía las percibe como afectaciones directas, añade. Puntualiza que la ciudadanía aún no está relacionando estos dos temas con el de la corrupción.
Pero advierte el escenario si en la percepción ciudadana se articulan esos tres o más problemas: “En el momento que esto se produzca es cuando vamos a ver seguramente un salto mayor (de la posición de la corrupción). Es decir, si la gente vincula sus problemas económicos o lo que está ocurriendo en materia de inseguridad en el Ecuador, eso va a crecer mucho más. Todavía hay un importante porcentaje de ecuatorianos del 48,5% que creen que en este Gobierno (de Daniel Noboa) hay menos corrupción que en otros gobiernos”.
Sin embargo, menos corrupción no significa que no haya corrupción; significa que la ciudadanía la percibe menos o que no la tienen tan presente, dice la experta.
Peñaflor observa que el Gobierno ha decidido mostrarse como que lucha contra la corrupción, en casos como los que rodean a la Corporación Nacional de Electricidad (CNEL). Pero lanza otra advertencia al Gobierno: “Tiene que tener cuidado porque han existido varias denuncias sobre varios temas y, en general, cuando se levantan esos temas (de lucha contra la corrupción) pueden ser un boomerang, sobre todo cuando hay falencias que no se ven mucho porque su presencia en la prensa no es tan fuerte”.
Ejemplos sobre esas denuncias relacionadas a presunta corrupción serían:
- El caso Progen.
- Los financiamientos de la política.
- El arresto de Aquiles Alvarez, el 42,5% cree que su prisión no está justificada.
- La situación de la salud.
“Probablemente, el tema de la corrupción estalle cuando la gente perciba que ese tema de la corrupción le afecta directamente. Por ejemplo, cuando la corrupción impide que llegue la medicina a la gente (…), eso es lo que sensibiliza a la gente sobre el tema de corrupción y es algo que en Ecuador está en proceso”, evalúa Peñaflor.
Además, el Gobierno de Noboa ya finalizó su “luna de miel” después de su reelección, la ciudadanía cada vez está más insatisfecha con la situación del país y los logros que puede haber en materia de inseguridad terminan no siendo suficientes, añade.
“El Gobierno de Daniel Noboa está acercándose a un proceso de crisis ante la imposibilidad de aparecer como un Gobierno eficiente en los dos pilares que hoy día para los ecuatorianos deberían resolverse, que son la inseguridad y el tema económico”, concluye Peñaflor.
La corrupción y su interrelación con otros problemas de Ecuador
En marzo de 2026, tras una encuesta del Centro de Investigaciones y Estudios Especializados (Ciees) la corrupción se ubicó en el puesto 11 de los principales problemas del país y en abril de 2026 subió al sexto puesto. En el resultado consolidado de abril se reflejaron estos datos:
- Inseguridad: 49%, (en marzo: 70%).
- Economía: 26%, (en marzo: 16%).
- Mal Gobierno / corrupción: 21%, (en marzo: 12%).
Diego Zaldumbide, director de investigación cualitativa del Ciees, analiza que el problema de la corrupción es estructural, que se identifica en el sector público, pero también en el privado. “Es algo que lamentablemente baña a gran parte de la sociedad”.
Zaldumbide subraya que el porcentaje sobre la corrupción sube debido a la interrelación con los otros problemas.
“No es que la corrupción está creciendo solita, sino que hay problemas que conviven entre sí, que nos afectan de diferente manera (…). Sí llama la atención de que se va incrementando porque tiene esta interrelación entre los diferentes problemas. Si es que la inseguridad sigue siendo el primer problema y vemos una caída importante, tampoco es para aplaudir porque estamos hablando de que la mitad de la población lo sigue viendo como el principal problema”, destaca.
Además, señala que esa “caída” en el porcentaje de la inseguridad no necesariamente tiene que ver con acciones específicas del Gobierno, sino que la percepción baja por el incremento de otras acciones de índole económico, que generan preocupaciones más inmediatas.
Zaldumbide coincide en que hay insatisfacción y que eso estaría generando la subida de la corrupción en el ranking: “La corrupción puede ser uno de los elementos que permite el desfogue de esta insatisfacción en estos otros dos problemas grandes, que son la inseguridad y la economía”.
Para el experto, debe existir una suerte de equilibrio entre estos tres problemas para que cambie la situación del país, pero “con mejoras concretas para la ciudadanía”. El manejo comunicacional del Gobierno debe mejorar, señala, para informar a la ciudadanía más allá de las detenciones.
“El hecho de que no se mencione la salud en el top de los problemas no significa que no exista y tampoco significa que no estamos lidiando permanentemente con eso. El gran inconveniente es que tenemos otra prioridad. Entonces ahí hay que tener muchísimo cuidado. No es un juego de suma cero”, enfatiza Zaldumbide al recalcar que la corrupción es estructural.
Sugiere al Gobierno escuchar a la ciudadanía para que sepa el listado de prioridades que tiene y refiere que para eso sirven las encuestas.
Por otro lado, la encuesta de Comunicaliza de abril reveló que la inseguridad se ubicó en primer lugar de los principales problemas con el 37,4%, seguido por la corrupción política con un 14,4%.
¿Los ecuatorianos han normalizado la corrupción?
Mario Hidalgo Jara, doctor en Ciencias Políticas y director del Laboratorio de Transparencia y Anticorrupción de la Universidad Tecnológica Equinoccial, explica que la corrupción en Ecuador y en Latinoamérica es un problema sistémico y transversal.
“El problema de la corrupción se ha mantenido igual desde que volvimos a la democracia. Es decir, puede subir, puede bajar, pero hay una fluctuación, tenemos una estabilidad lastimosamente en los niveles de corrupción”, dice al referirse a las diversas mediciones de las encuestadoras.
Profundiza su análisis y señala que entre finales de la década de 1990 e inicios de los 2000 hubo escándalos de corrupción en Ecuador que empujaron a la ciudadanía a las calles. “Ahora hay casos de corrupción también como en todos los gobiernos, pero la gente no está saliendo. No es un problema solo del Ecuador, es un problema a nivel mundial. Hemos aceptado lastimosamente que la corrupción es parte del día a día y eso es un problema”, expresa.
Hidalgo considera que los ecuatorianos no se toman en serio la magnitud del problema que es la corrupción en general y se lo deja pasar. De lo contrario, quienes creen que este problema está empeorando “ya debían haberse activado hace rato, pero eso no está ocurriendo”. Detalla algunos factores que estarían ocasionando que la ciudadanía se acostumbre a la corrupción:
- Desconfianza generalizada en lo público y los niveles de tolerancia han aumentado mucho.
- Velocidad de la comunicación sobre los escándalos de corrupción, que “bombardean” en poco tiempo y se deja de hacer un seguimiento.
- Apatía de las nuevas generaciones de jóvenes sobre lo institucional que “protestan” en redes sociales y no tiene impacto.
Zaldumbide compara que en la inseguridad se puede medir el número de homicidios para determinar si baja o sube, pero no así con la corrupción. “No podemos medir los montos de fondos públicos, por ejemplo, que se desvían en realidad”. Es difícil seguir el rastro de la corrupción, añade.
Sin embargo, coincide en la correlación de problemas. “Cuando hablamos de narcotráfico y de la delincuencia, que están entre las principales preocupaciones según las encuestas, inevitablemente también se habla de corrupción ahí. Ninguna de las dos, delincuencia organizada o narcotráfico, de manera específica puede sobrevivir sin la corrupción”.
El Laboratorio de Transparencia y Anticorrupción desarrolla un estudio denominado Captura del Estado, aplicando en 18 países de Latinoamérica un análisis comparativo. El objetivo es entender el problema y plantear soluciones, dice Zaldumbide.







