Los feligreses del padre Maximiliano Estupiñán Gaisbauer lo recuerdan como un ser humilde y cercano a la gente, un hombre de servicio y de campo, por lo que andaba con sus botas de caucho. La Iglesia pide justicia para que el asesinato no quede en la impunidad.
Entre lágrimas y sollozos, cientos de personas se reunieron en la iglesia de la parroquia San Juan Bautista de Cotocollao para velar los restos del padre Maximiliano Estupiñán, asesinado el 23 de marzo de 2026 en su domicilio, ubicado en Chaquibamba, sector cercano a Guayllabamba, parroquia rural de Quito.
En un altar rodeado de arreglos florales permaneció el ataúd del sacerdote que fue velado por feligreses y familiares. Lo conocían como el padre Max y lo recuerdan por su labor humanitaria y su austeridad.
Maximiliano estudió en el Colegio Alemán y en la Universidad Católica de Quito
Maximiliano Estupiñán nació el 6 de septiembre de 1961. El 3 de julio de 1998 recibió la ordenación diaconal. Dos años después, el 20 de mayo del 2000, fue ordenado sacerdote.
Antes de que se ordenara como sacerdote, Max cursó sus estudios en el Colegio Alemán de Quito para luego estudiar Derecho en la Pontificia Universidad Católica, recordó María Fernanda Peñafiel, amiga suya desde los días del colegio. “Cuando el padre inició el sacerdocio le empezaron a mandar a diferentes partes del país para que sea párroco”, comentó.
El padre ‘de las botas’ pasó por varias parroquias del país
De acuerdo con la Arquidiócesis de Quito, Estupiñán sirvió como administrador parroquial de Jesús del Gran Poder de Palma Real (2005 y 2008); fue Vicario Parroquial de Jesús de las Bienaventuranzas de Tababela (2007); párroco de la misma parroquia (2010); párroco de San Miguel de Nono (2015 y 2022); administrador Parroquial de Jesús del Gran Poder de Palma Real (2017); párroco de Nuestra Señora de Lourdes de Juan Montalvo (2021); capellán del Centro del Adulto Mayor de Guayllabamba (2022); y en 2026 fue designado Administrador Parroquial de Santa Cruz de Casitagua.
María Fernanda Peñafiel describió al religioso como un hombre de campo y resaltó que le gustaba “el servicio”, por lo que visitaba mucho a los enfermos, a los que tenían necesidad espiritual. “Le encantaba andar con botas de caucho para poder entrar en los lugares más complejos”.
De acuerdo con sus feligreses sus botas eran su insignia. Así llegaba a oficiar misa. Caridad Crespo, seguidora del sacerdote, recordó que la principal característica de Estupiñán era usar las botas. “Venía del trabajo del campo y a veces se olvidaba de cambiarse de zapatos y daba la misa con botas de caucho… Era tan divertido”.
“Fue una persona desprendida y él servía donde le llamaban, la gente le quería mucho. Fue párroco en Nono, en Checa, algunas parroquias le gustaban más que otras”, mencionó Crespo. “Era un hombre sin poses, sin lujos y tenía mucho amor de Dios”.


María Isabel Fiallo, seguidora de Estupiñán, comentó que el sacerdote ayudaba a jóvenes de escasos recursos y los formaba para ser monaguillos. Por ello, concordó con sus demás feligreses en cuanto a la humildad y su amor por la liturgia y el servicio a los más necesitados.
El padre Max fue hallado sin vida en su domicilio
LA HORA accedió al parte policial del hallazgo del cuerpo, en el documento se detalla que la “posible causa de muerte sería un golpe en la cabeza con un objeto contundente”.
El hecho se dio a conocer el 24 de marzo de 2026; sin embargo, se presume que el crimen se habría cometido el 23 de marzo. Por su parte, la Policía destacó que el caso sigue en investigación.
Peñafiel comentó que el ciudadano que encontró al padre es cercano e indicó que esa persona tenía que verse con Estupiñán, por lo que el 22 de marzo le llamó, pero el sacerdote no le contestó. Acudió a su casa y se encontró con el cuerpo. En ese momento, llamó a la Policía.
Según María Fernanda Peñafiel, el crimen se habría dado por un presunto asalto al padre Max. “Dicen que hay unas cámaras, de lo poco que se puede ver, que hay unos jóvenes que llegan medio drogados. Fue un ataque brutal y poco común”.
La hermana del sacerdote ha señalado que le faltaban cosas personales, aunque Peñafiel resaltó que “el padre hacía voto de pobreza por lo que tenía una casa muy humilde y lo que le roban son pocas cosas de valor”.
La Iglesia exige investigar el asesinato de Maximiliano Estupiñán
Al finalizar la misa de cuerpo presente que se llevó a cabo en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de la Armenia, que fue oficializada por el arzobispo de Quito, monseñor Alfredo Espinoza Mateus, se pidió justicia para el padre Max.
“Perdono a los asesinos, pero exijo justicia, y grito para que se investigue y el crimen no quede en la impunidad. La familia es quien debe llevar la investigación y nosotros estaremos acompañando y seremos su soporte”, resaltó el Arzobispo.
También destacó que “este no es un hecho aislado, sino que es un reflejo de una herida profunda en nuestro país. Desde este altar no podemos callar, la sangre de nuestro hermano clama justicia y cambio profundo en nuestra sociedad, no podemos acostumbrarnos a la violencia, acostumbrarnos al crimen, qué nos pasa como sociedad”.

Así, se recordó que el ministerio sacerdotal de Maximiliano Estupiñán estuvo marcado por una entrega sencilla, humilde, que fue un sacerdote cercano, que supo servir con las botas puestas.







