¿Por qué en Ecuador el empleo no reacciona rápido cuando se intenta reactivar la economía?

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Un modelo económico aplicado al país sugiere que los estímulos para reactivar la economía no generan empleo de inmediato. Primero se ajustan salarios, crédito e inversión productiva. Después comienzan a aparecer nuevos puestos de trabajo.

Cada vez que un Gobierno anuncia medidas para reactivar la economía, más inversión pública, más crédito o programas para impulsar la producción, surge una pregunta inmediata entre ciudadanos y empresas: ¿por qué el empleo no mejora rápido?

Un ejercicio de modelación económica, hecho por el economista y exconsultor del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Bolívar Álvarez, y aplicado a la estructura de Ecuador, sugiere que la respuesta está en cómo funciona realmente el ciclo económico del país.

El modelo muestra que el empleo suele reaccionar al final del proceso de recuperación, no al inicio. Antes de que aparezcan nuevos puestos de trabajo, la economía atraviesa otras fases de ajuste.

En Ecuador el ajuste económico suele pasar primero por los salarios

El punto de partida del modelo es la relación entre empleo y participación salarial.

En economías como la de Estados Unidos, cuando la actividad económica cae las empresas suelen despedir trabajadores rápidamente. El desempleo sube con fuerza y ese es el principal mecanismo de ajuste.

De acuerdo con Álvarez, en Ecuador ocurre algo distinto. Cuando la economía se desacelera, las empresas suelen ajustar primero los salarios o las condiciones laborales, antes que reducir de forma masiva el número de trabajadores.

Esto se puede ver en situaciones muy comunes en la vida económica del país: una empresa reduce horas extras, congela aumentos salariales, renegocia condiciones de trabajo y reduce jornadas.

Es decir, el impacto aparece primero en los ingresos laborales, no necesariamente en el número de empleados.

“Este comportamiento refleja características estructurales del mercado laboral ecuatoriano, como la alta informalidad y la fragilidad de muchas empresas pequeñas, que intentan mantener su personal mientras ajustan otros costos”, apunta Álvarez.

Cómo reaccionan las empresas cuando la economía ecuatoriana mejora

El modelo también ayuda a entender qué ocurre cuando la economía empieza a recuperarse. En la práctica, cuando una empresa en Ecuador empieza a vender más, no contrata trabajadores inmediatamente.

Primero, utiliza mejor la capacidad que ya tiene. Por ejemplo, una fábrica que estaba produciendo al 60% de su capacidad aumenta turnos, un restaurante atiende más clientes con el mismo personal.

Solo cuando la demanda se mantiene durante un tiempo prolongado, las empresas empiezan a invertir para ampliar su capacidad productiva.

Esta lógica sigue la idea desarrollada por economistas como Michał Kalecki, según la cual las empresas invierten más cuando tienen mayores utilidades y utilizan más su capacidad productiva.

En Ecuador, como ya analizó LA HORA, uno de los problemas estructurales es que, en promedio, cada 3,6 años hay una crisis económica fuerte. “Eso hace que cualquier plan de inversión sea defensivo y de corto plazo. Contratar más personal no es la primera opción”, apuntó Andrés Rodríguez, economista.

Tres variables claves que explican por qué es tan difícil generar empleo formal en Ecuador

Para entender por qué el empleo en Ecuador no reacciona rápido cuando se intenta reactivar la economía, el modelo analiza tres piezas clave que interactúan entre sí: el equilibrio entre ahorro e inversión, el nivel de endeudamiento y el acceso al crédito.

Cuando estas variables se desbalancean, el impacto termina afectando el nivel de actividad económica y, finalmente, el empleo.

1. El equilibrio entre ahorro e inversión en Ecuador. El modelo parte de una idea central del economista Nicholas Kaldor: para que una economía crezca de forma estable debe existir cierto equilibrio entre ahorro e inversión.

En términos simples, el ahorro es el dinero disponible para financiar inversiones, y la inversión es lo que las empresas destinan a ampliar producción, comprar maquinaria o abrir nuevos negocios.

En Ecuador ese equilibrio tiene una particularidad: el ahorro interno es relativamente bajo, por lo que muchas inversiones dependen de crédito bancario, financiamiento externo o inversión pública.

Esto funciona mientras la demanda crece. Por ejemplo, si empresas agroexportadoras o comerciales se expanden, compran maquinaria, abren locales o amplían producción, y las ventas aumentan, los ingresos permiten pagar las deudas y la inversión impulsa el crecimiento.

El problema aparece cuando esa expansión se financia con demasiado crédito o expectativas demasiado optimistas. Si luego la demanda se desacelera, las empresas quedan con deudas altas y capacidad productiva subutilizada.

Ante esa presión financiera, suelen postergar nuevas inversiones y reducir gastos. Cuando esto ocurre en muchos sectores al mismo tiempo, la inversión se frena y con ella también el crecimiento de la economía.

2. Deuda y crédito: cómo influyen en los ciclos económicos

Otra pieza clave del modelo es el papel de la deuda y del crédito. El economista Hyman Minsky explicó que las economías pueden volverse más frágiles cuando el endeudamiento crece demasiado durante los periodos de bonanza.

Cuando la economía crece durante varios años, es común que aumenten los créditos de consumo, los préstamos para empresas y el financiamiento de vivienda. Mientras los ingresos siguen creciendo, esas deudas parecen manejables.

El problema aparece cuando la economía se desacelera. Las empresas pueden ver caer sus ventas y los hogares enfrentar ingresos más ajustados. En ese escenario, la deuda comienza a pesar más, las empresas frenan inversiones y el consumo se reduce, debilitando la actividad económica.

El modelo plantea que el crédito debería gestionarse de forma contracíclica. Es decir, ser más accesible cuando la economía empieza a recuperarse para impulsar inversión productiva, más prudente cuando el endeudamiento crece demasiado, y volver a flexibilizarse en una desaceleración fuerte para evitar un credit crunch, una sequía de financiamiento que paraliza proyectos productivos y profundiza la caída económica.

3. El papel del Estado en el crecimiento económico. El modelo también incorpora el rol del Estado dentro del ciclo económico ecuatoriano.

Lo hace a través de dos tipos de políticas vinculadas a la inversión pública.

Inversión para mejorar productividad. La primera consiste en invertir para aumentar la capacidad productiva del país. Esto incluye carreteras y puertos, infraestructura logística, tecnología y formación técnica.

Un ejemplo claro es la mejora de corredores logísticos para exportaciones. Si transportar productos desde la Sierra hasta los puertos es más barato y rápido, las empresas pueden producir más y competir mejor.

Ese tipo de inversión no siempre genera empleo inmediato, pero mejora las condiciones para que la economía crezca.

El Estado como estabilizador. La segunda función del Estado es actuar como amortiguador en momentos de riesgo financiero. Por ejemplo, a través de programas subsidiados de crédito productivo.

Estas políticas pueden ayudar a evitar que la economía entre en una espiral de caída cuando el crédito privado se vuelve más escaso. (JS)

¿Cómo Ecuador podría implementar un semáforo para entender su economía y tomar las mejores decisiones para generar empleo?

A través de herramientas como el nowcasting, que permite estimar casi en tiempo real cómo evoluciona la actividad económica, Ecuador podría saber qué tipo de política se debe implementar en cada momento para potenciar el crecimiento y la generación de empleos.

Según Álvarez, con suficiente información, sería posible construir algo parecido a un “semáforo del ciclo económico en Ecuador”.

Por ejemplo:

  • verde: expansión temprana, crédito más flexible;
  • amarillo: acumulación de riesgos, mayor prudencia financiera;
  • rojo: desaceleración fuerte, políticas para sostener crédito e inversión.

En este esquema, variables como la fricción financiera y las políticas productivas del Estado podrían utilizarse para ajustar el financiamiento según la fase del ciclo.

El objetivo final sería claro: reducir la volatilidad económica, fortalecer la estabilidad financiera y ampliar la capacidad productiva del Ecuador, creando las condiciones para que el empleo crezca de manera sostenida en el mediano plazo.

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